VenezuelaEste resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
La comarca indígena de Guna Yala (Caribe panameño) resguarda San Blas, un archipiélago de más de 200 islas, todas paradisíacas. La cultura Guna, que habita alrededor de 49 islas, maneja la entrada y salida de la zona. El ticket de ingreso asciende a US$22 y un control de seguridad supervisado por el Servicio Nacional de Migración de Panamá solicita a cada visitante su pasaporte para verificar su entrada legal al país, pues esta zona fronteriza con Costa Rica es el paso de muchos migrantes.
La comarca indígena de Guna Yala (Caribe panameño) resguarda San Blas, un archipiélago de más de 200 islas, todas paradisíacas. La cultura Guna, que habita alrededor de 49 islas, maneja la entrada y salida de la zona. El ticket de ingreso asciende a US$22 y un control de seguridad supervisado por el Servicio Nacional de Migración de Panamá solicita a cada visitante su pasaporte para verificar su entrada legal al país, pues esta zona fronteriza con Costa Rica es el paso de muchos migrantes.
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Los Guna Yala son autónomos. Tienen su propio congreso, líderes (sailas) y reglas culturales. Además, autogestionan su territorio, aunque reconocen la soberanía panameña. Debido a esta situación, es indispensable para el visitante contar con un tour organizado que ya trabaje con la comunidad indígena. El acceso a la comarca en auto particular está limitado. Además, no es recomendable que quien no conozca este sinuoso camino —de una hora— se aventure a recorrerlo. Usualmente, son camionetas 4x4 las que realizan este recorrido desde la ciudad de Panamá; en total, son tres horas de trayecto.

Al que decide realizar el viaje en un día, le espera una aventura retadora. El día comienza a las 5 de la mañana y el estacionamiento del puerto Niga Kantule, nuestra primera parada, se llena de camionetas alrededor de las 8 a.m. De ellas descienden los viajeros, a quienes los guías Guna van organizando en grupos. Las instrucciones son sencillas: visitaremos tres islas (Isla Diablo, Perro Chico y Chichime) y una piscina natural en la que es posible encontrar estrellas de mar. El recorrido toma 30 minutos en lancha y realizaremos el primer tramo contra de la marea. “Vamos a saltar mucho”, advierte Eric, nuestro guía, mientras reparte chalecos salvavidas.

(Advertencia: si tiene problemas de espalda o no está familiarizado con los trayectos en bote, evite ser colocado en la parte delantera de la embarcación).
El único atisbo de modernidad en la zona son los celulares que cada visitante porta
Cada visitante decide qué hacer una vez que pisa Isla Diablo: puede nadar en el agua totalmente cristalina, reposar en la arena debajo de una palmera, comprar bebidas o comida en el pequeño restaurante de la isla o, también, adquirir algún recuerdo Guna. Es indispensable portar efectivo.
El almuerzo se sirve en Isla Chichime, en una de las cabañas de madera que se alzan en el territorio, a tan solo unos minutos en lancha de Isla Diablo. La cultura Guna nos rodea y así también, su estilo de vida y sus impresionantes playas. El único atisbo de modernidad en la zona son los celulares que cada visitante porta, y si uno busca quedarse a dormir, puede hacerlo. Debe tomar en cuenta, eso sí, que se tratará de una estadía rústica, pues los Guna no tienen luz en las noches y algunas de las cabañas que funcionan como hoteles no tienen pisos de madera.

Escenas del paraíso
Continuamos el recorrido después del almuerzo. Tras un breve trayecto en lancha, llegamos a la llamada piscina natural: un bloque de arena cubierta levemente por el océano y que nos permite caminar sin problemas. El agua nos llega a los tobillos. En el medio del pequeño territorio, se alza una casa Guna y frente a ella, un cartel en el que se lee: “No tocar las estrellas de mar”. Basta con mirar hacia abajo para encontrarlas; de fondo amarillo y manchas rojas, estas criaturas parecen hechas de goma. El agua, totalmente cristalina, permite verlas con claridad.

Varias fotos y videos después, nos embarcamos nuevamente para llegar a nuestro último destino: Isla Perro Chico. El tiempo pasa volando, y casi a las 3 de la tarde, Eric nos agrupa para volver a la lancha; es momento de iniciar el viaje de retorno. El arribo a la ciudad es alrededor de las 8 de la noche, previa parada en una estación de servicio para comprar agua y comida.
En este punto de la aventura, los viajeros de cada vehículo ya han compartido sus propias historias, días y motivos de viaje, y profesiones. Ya han hablado, además, de lo bueno y lo malo de cada uno de sus países, y de lo sorprendente que es San Blas. Al llegar a casa, comida y un buen baño son la manera perfecta para terminar el día.
San Blas es un destino único con playas paradisíacas y un toque de aventura. Si busca desconectarse y disfrutar de islas en medio del Caribe, querido lector, esta es una parada para agregar a su lista. //
¿Cómo llegar?
Puede reservar la aventura en San Blas a través de las plataformas Civitatis o Get Your Guide.
¿Cuánto cuesta?
El precio aproximado del tour por el día asciende a US$145 en dichas páginas web.
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