Ilustración: Osiris-Rex acercándose a la superficie del asteroide Bennu. (Foto: NASA/GODDARD/UOA)
Ilustración: Osiris-Rex acercándose a la superficie del asteroide Bennu. (Foto: NASA/GODDARD/UOA)
BBC News Mundo

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La nave espacial estadounidense ha completado una audaz maniobra diseñada para tocar brevemente la superficie de un asteroide y recolectar muestras de la misma.

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Unas señales de radio enviadas a la Tierra desde una distancia de 330 millones de kilómetros confirmaron este martes que la nave había hecho contacto con el objeto de 500 metros de ancho conocido como .

Pero la misión liderada por la NASA tendrá que esperar más datos de Osiris-Rex antes de saber con certeza que el material fue realmente recogido.

El objetivo era adquirir al menos 60 g, quizás incluso un kilo o más.

Pero ¿por qué son tan importantes las muestras de este asteroide?

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Hito clave

“Las emociones están por lo alto, todos están realmente orgullosos”, dijo el investigador principal de la misión, Dante Lauretta, de la Universidad de Arizona, Tucson.

“Este era el hito clave de esta misión. Ahora quedan unos días para averiguar qué cantidad obtuvimos de esta asombrosa muestra, en la que hemos estado pensando durante décadas”, agregó Thomas Zurbuchen, administrador asociado de ciencia de la NASA.

Ambos hombres estaban siguiendo los eventos desde la base de control de la misión en el fabricante de naves espaciales Lockheed Martin, en Maryland, EE.UU.

Debido a que Bennu es un objeto espacial muy primitivo, los científicos creen que la arena y el polvo de su superficie podrían contener pistas fascinantes sobre la química que dio origen al Sol y los planetas hace más de 4.500 millones de años.

Suponiendo que Osiris-Rex haya recogido una muestra adecuada, la nave podrá empaquetarla para regresar con ella a la Tierra en 2023, después de haber pasado siete años en el espacio.

La nave fue lanzada en septiembre de 2016 y llegó a Bennu en diciembre de 2018.

Si la nave no recolectó nada este martes, el equipo de la misión tendrá que configurar Osiris-Rex para otro intento en enero.

Pero ¿cómo fue la maniobra que realizó?

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“Aspiradora inversa”

La nave hizo su intento de recoger una muestra en un estrecho trozo de terreno en el norte de Bennu llamado Nightingale.

Osiris-Rex descendió lentamente hasta la zona objetivo de ocho metros de ancho durante un período de cuatro horas y media, pasando junto a imponentes rocas en el camino, incluido un bloque de dos pisos de altura que había sido apodado Mount Doom.

Osiris-Rex usó lo que algunos han descrito como una “aspiradora inversa” para capturar material de la superficie.

Más correctamente llamado Mecanismo de adquisición de muestras Touch-and-Go, o Tag-Sam (por sus siglas en inglés), este dispositivo es un brazo de 3,35 metros de largo con una cámara de recolección en forma de anillo en el extremo.

La idea era acercar el anillo hacia la superficie y, al mismo tiempo, expulsar una corriente de gas nitrógeno para levantar pequeños fragmentos de roca y lograr que quedaran atrapados en la cámara de recolección.

Los sensores en Osiris-Rex informaron a los controladores de la misión que todas las acciones en la secuencia de muestreo se habían completado con éxito y que la nave espacial se había alejado de Bennu como estaba planeado después de unos segundos de contacto.

¿Qué falta ahora?

Mediciones

El equipo de ciencia e ingeniería necesitará tiempo para evaluar qué es exactamente lo que pudo haber quedado atrapado en la cámara de recolección.

Una forma de hacerlo es fotografiar la cabeza del anillo, lo que se hará en los próximos días.

Bennu tiene materiales preservados desde el inicio del Sistema Solar. (Foto: NASA/GODDARD/UOA)
Bennu tiene materiales preservados desde el inicio del Sistema Solar. (Foto: NASA/GODDARD/UOA)

Pero los controladores también le ordenarán a la nave que gire con el brazo y el anillo Tag-Sam extendidos.

Cualquier masa adicional a bordo cambiará la cantidad de impulso requerido para el giro, en comparación con la cantidad necesaria para realizar el mismo ejercicio de rotación antes de la adquisición de la muestra.

Esta técnica de medición arrojará resultados con una precisión de unas decenas de gramos.

Osiris-Rex tomó fotografías durante todo su descenso, pero no pudo enviar ninguna de ellas a casa en ese momento porque su antena no apuntaba a la Tierra.

Una vez que la nave restablezca esta conexión, los datos podrán transferirse.

“Esas imágenes nos van a dar una enorme cantidad de información sobre cómo fueron los eventos de hoy”, dijo el profesor Lauretta. “Nos darán información sobre la probabilidad de recolección de muestras, es decir, una especie de evaluación probabilística”.

La NASA promete publicar algunas de estas imágenes el miércoles.

Numerosos científicos, incluso en Reino Unido, esperan tener la oportunidad de analizar cualquier material traído de Bennu, entre ellos Sara Russell, del Museo de Historia Natural de Londres.

"Los asteroides como Bennu se formaron en los primeros tiempos del Sistema Solar. Son básicamente los bloques de construcción de los planetas, una cápsula del tiempo que nos dirá cómo surgieron y evolucionaron el Sol y los planetas. Bennu realmente puede ayudarnos a profundizar en cómo ocurrió ese proceso ", dijo a BBC News.

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