Lima 24 de febrero de 1974.  En la imagen, una pelea del peso pesado peruano Roberto Dávila Salinas (a la derecha), en una de esas peleas de los años 70, las últimas en las que aun daba contundentes golpes. (Foto: GEC Archivo Histórico).
Lima 24 de febrero de 1974. En la imagen, una pelea del peso pesado peruano Roberto Dávila Salinas (a la derecha), en una de esas peleas de los años 70, las últimas en las que aun daba contundentes golpes. (Foto: GEC Archivo Histórico).
/ EL COMERCIO
Por Carlos Batalla

Roberto Dávila Salinas nació en 1940, en Lima, en el barrio de Surquillo, “Chicago chico”, y desde que tuvo uso de razón sintió el boxeo como parte de su vida. A fines de los años 50, empezó muy joven una carrera dura, trepidante y bizarra, que lo ligó por un tiempo con su ídolo máximo, Mauro Mina, cuya esquina lo aconsejó y protegió hasta donde pudo. Las cualidades físicas y destrezas técnicas de Dávila lo hicieron aparecer como un boxeador con un futuro promisorio. Con solo 23 años, en 1963, ya era campeón nacional de su categoría y luego lo sería a nivel sudamericano y latinoamericano.

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