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El peruano busca el ‘tri’, lleva traje de gala y habla de la esencia del fútbol como el primer mandamiento de su equipo. El argentino quiere el ‘bi’, se quitó la casaca que llevaba de cábala y transmite en su plantel que lo único importante es ganar. Elegancia contra practicidad, toque frente a velocidad, contundencia ante efectividad, Mosquera versus Comizzo. Solo uno gritará campeón.
CONTENIDO PARA SUSCRIPTORES: Ángel Comizzo o Roberto Mosquera: ¿qué tienen en común los últimos entrenadores campeones?
Alejados de la añeja discusión argentina de menottistas y bilardistas, o trayendo la disputa actual entre seguidores de Guardiola y fans de Simeone, la final de la Liga 1 2020 enfrentará dos estilos distintos y, por ende, llenos de expectativas.
Se enfrentarán, también, dos clubes que no necesitan llevar el cartel de clásico para tener el rótulo de partido vibrante así sea una fecha cualquiera del torneo o, como en este caso, una gran definición. Se medirán cremas y celestes, como hace 22 años con triunfo merengue en tanda de penales y como –también– hace 32 años con vuelta olímpica bajopontina en la prórroga. Se enfrentarán dos escuelas para demostrar cuál prevalece en este año caótico: el romanticismo de Mosquera o la determinación de Comizzo.
Tras conocerse días atrás las fechas (miércoles 16, 7:00 p.m. y domingo 20, 3:00 p.m.), ayer se confirmó la sede: el Estadio Nacional recibirá los dos partidos -ida y vuelta- de la final.
El tablero crema
Sucedió en las dos últimas semanas que no vimos qué más podía mostrar ese Universitario que salía de una horrible racha negativa. Tras una fase 1 demoledora (ganador con 42 puntos y siete de ventaja sobre el segundo lugar), la fase 2 abrió las puertas de los fantasmas del 2019.
Ya sea por bajas (Alonso y Dos Santos) o ausencias (Carvallo y Corzo) en la selección, la ‘U’ de Comizzo no pudo evitar caer en un profundo pozo de malos resultados durante seis partidos: cuatro derrotas y dos empates. Dolió el 6-1 ante UTC tanto como el empate 2-2 frente a Cristal y el 2-0 abajo contra Carlos Stein. Solo el 2-0 a favor sobre Binacional sirvió para limpiar el camino hacia la final directa.
¿Ahora qué puede ofrecer? Esa es la gran pregunta. El equipo del ‘Indio’ es práctico con el sistema 4-2-1-3. Así fue una aplanadora en la primera fase. Tenía a un arquero seguro como Carvallo. Una defensa que otorgaba pocas licencias, pero que perdió a Alonso y se vino abajo. Hoy parece que Corzo se moverá de la banda a la zaga.
En el medio ofrece a la dupla Alfageme-Barreto con sacrificio y a Millán siempre atento a la inspiración. Sus extremos –Hohberg y Quintero– son casi dos delanteros más y Dos Santos es el artillero que todo equipo necesita si quiere ser campeón.
Universitario tiene que demostrar solvencia en la defensa, solución en el medio y efectividad en el ataque. Tiene cartas para conseguirlo.
Si quiere celeste...
Y si la ‘U’ genera incógnitas tras dos semanas sin partidos, Cristal puede catalogarse de llegar con el ritmo solicitado en una final. Solo el equipo celeste dejará ver si los tres partidos contra Ayacucho FC afectaron el físico y dejaron grietas que su rival puede aprovechar.
Por ahora, ha conseguido liderar todas las tablas: puntos, victorias y goles. Y lo ha logrado porque tiene en Mosquera a un técnico capacitado y ducho en definiciones: 4 en los últimos 9 años.
Además, el sistema táctico 4-3-3 lo acerca al ideal de sus argumentos de juego. La juventud de Solís encontró respuestas en el arco. La primera línea se repite de memoria con las proyecciones de Madrid y Loyola, y la solidez de Chávez y Merlo.
El mediocampo mezcla la experiencia de Cazulo y Calcaterra con la excelente pegada de Távara. Y arriba, en el ataque no solo encuentra en Herrera las respuestas a todas las ocasiones de peligro creadas, sino que tuvo en Gonzales y Corozo a dos velocistas por las bandas.
Los rimenses llegaron a la final con un último argumento: los contraataques. A su buen toque le sumó la velocidad para ser letales frente al arco.
Esta final es un juego de ajedrez donde solo uno –Mosquera o Comizzo– podrá ponerse la corona y sentarse en el trono de rey.
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