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La Cuarta Sala Penal para Reos en Cárcel inició ayer el juicio oral contra Alex Mejía Espinoza y Pascual Cusilayme Yanqui, procesados por el asalto y supuesto robo en la notaría Paino, que derivó en la muerte de Félix González Victorio. Esta es la historia basada en las conclusiones a las que llegó el Ministerio Público y la Policía luego de tres años de pesquisas.
Antes de entrar a la notaría Paino de la avenida Aramburú, en Surquillo, Pascual Cusilayme Yanqui habló tres minutos por celular y, al parecer, se aseguró de que un auto plateado con lunas polarizadas estacionara en el frontis. Eran las 3:10 p.m. del 20 de febrero del 2013. El hombre de 52 años, puneño de nacimiento, viste camisa manga corta, jeans y carga un maletín donde supuestamente lleva S/270.000. Una cámara de seguridad externa ha grabado sus movimientos.
Adentro, en la sala de firmas, su hijo Luis Alberto Cusilayme Mamani y los hermanos Félix y José Gonzales Victorio lo esperan para suscribir la escritura de compra – venta correspondiente a un inmueble ubicado en la cuadra 7 del jirón José Gálvez, en Magdalena del Mar. Cusilayme saluda a los tres pero no se sienta en la única silla libre de la mesa que estos ocupan. Inicia una charla de pie. Han pasado exactamente 40 segundos desde que ingresó al local.
En ese momento, afuera, tres sujetos con el rostro cubierto saltan del auto plateado hacia el parqueo. Uno encañona al vigilante Eduardo Alva Román y los otros acceden armados al local. Las 14 personas que están en la recepción se ocultan aterrorizadas cuando ven a los hampones correr con dirección a la sala de firmas. Al verlos, Cusilayme intenta proteger su maletín y retrocede hasta que cae tras tropezar con Félix Gonzales Victorio, quien ya se ha arrojado al suelo.
Desde el piso, el puneño levanta y estira la pierna derecha. Ahí recibe un disparo. Otro balazo rebota en una pared lateral e impacta en el rostro de Félix Gonzales. Los encapuchados huyen con el maletín tras 25 segundos de asalto. Todavía con vida, Gonzales es trasladado por el capitán PNP Risber Ortega a la clínica Limatambo, donde morirá esa tarde. En el mismo sanatorio, Cusilayme se recuperaría poco tiempo después. Ambos fueron afectados por proyectiles de 9 milímetros percutados con la misma arma.

VÍNCULOS FATALES
Félix Gonzales conocía a Pascual Cusilayme desde unos cinco años antes del crimen. Le alquilaba su cochera y no era extraño para sus familiares verlos a veces conversando. Cusilayme, comerciante en el rubro de plásticos y descartables, se interesó por el predio que Félix Gonzales y sus tres hermanos tenían en Magdalena. Acordaron realizar la compra – venta y el precio fue fijado en US$3.700.000. Para la transacción, Pascual Cusilayme constituyó la empresa Real Plaza Magdalena Group SAC junto con otros cinco socios, entre estos su hijo Luis Alberto.
Uno de los primeros pagos que la sociedad debía realizar para la adquisición del inmueble ascendía a S/270.000, por el impuesto de alcabala. La fecha límite para cancelar este requisito, según una minuta firmada, era el 15 de febrero del 2013. No hacerlo hasta ese día implicaba una costosa penalidad para la empresa. A cada uno de los accionistas le tocó aportar, entonces, S/46.800. Sin embargo, hacia el final del plazo, Pascual Cusilayme no reunió el monto de la alcabala y ocultó esto a sus socios. Desde ese momento, el comerciante puneño habría urdido un siniestro plan para no cubrir la penalidad y, más aun, beneficiarse con el dinero que ya tenía recaudado en su condición de gerente general de Real Plaza Magdalena Group SAC. Este es uno de los hechos que consigna la fiscalía en su acusación, a la que tuvo acceso El Comercio.
Pascual mantuvo a sus socios mentalizados en que las gestiones por el terreno seguían un buen camino, y les comunicó que el día 20 de febrero se firmaría la escritura de compra - venta. En la mañana de ese mismo día, llamó a Félix Gonzales para informarle que finalmente estaba pagando la alcabala, y lo citó a las 2 p.m. en la notaría Paino. Félix acudió puntual con su hermano José. Casi una hora después recién entró al local de la Av. Aramburú 668 Luis Alberto Cusilayme, quien comentó a los hermanos que su padre llegaría en unos minutos con el dinero para pagar el impuesto.
José Gonzales quedó en desconcierto por lo que había escuchado pues creía que la alcabala ya estaba cancelada. Él sabía que en una notaría ese pago se realiza mediante cheques de gerencia, no con dinero en efectivo. Y sabía que Pascual Cusilayme tenía claro conocimiento de esta transacción -tal como se lo comunicó el abogado de la notaria, José Ahumada, según consta en su declaración fiscal- . En medio de ese clima tenso en la sala de firmas, Pascual ingresó. Le ofrecieron sentarse pero no lo hizo. Confirmó, más bien, que había traído el dinero en su maletín. Cuando José Gonzales empezaba a increparlo por aquello, irrumpieron los pistoleros. El maletín que se llevaron los asaltantes nunca apareció. Hasta hoy no se ha podido comprobar si, en realidad, estaban los S/270.000 dentro.
COLUSIÓN CRIMINAL
Largas horas de pesquisas llevaron a los agentes de la División de Robos de la Dirincri hasta la urbanización Santa María, en Huachipa, donde se escondía Álex Mejía Espinoza, alias ‘Carnero’. Las pruebas antropométricas habían arrojado que este delincuente fue uno de los encapuchados que participó durante la embestida del 20 de febrero en la notaría. En su defensa, ‘Carnero’ arguyó que solo estuvo como ‘campana’, cerca del local, por indicaciones de Germaín Valdivia Ríos, alias ‘Gordo Pedro’ o 'Mellizo', supuesto hampón que encabezó el atentado. Entre las pertenencias de Mejía, la Policía halló un papel con la inscripción ‘Nota Paino Aramburú 668 Cholo Cusi’, además de un pasamontañas y tres municiones.
Los primeros indicios de la relación entre Mejía y Cusilayme cobraron mayor fuerza cuando los detectives encontraron, en los documentos del puneño, una tarjeta donde figuraba el número celular del presunto pistolero. Cusilayme siempre ha indicado que la Policía anotó este numero en la tarjeta. Pero la evidencia más sólida de la aparente colusión criminal, no obstante, estuvo en el registro de llamadas del teléfono de Cusilayme. Ahí figuraban las que hizo a 'Carnero' el miércoles 20 de febrero, incluso, minutos antes de entrar a la notaría, según constató la Policía. Mira la nota que publicó El Comercio en aquella fecha.
Pascual Cusilayme solo permaneció detenido cinco meses en el penal de Piedras Gordas. En agosto del 2013, el Poder Judicial ordenó que afronte el proceso bajo comparecencia restringida, es decir, en libertad. 'Gordo Pedro', que se había entregado ese mismo año, también fue excarcelado; pero hacia junio del 2014 cayó en Carabayllo con armas y droga a bordo de un auto robado. 'Carnero' sí quedó en prisión pues fue sentenciado por su responsabilidad en un crimen anterior al ocurrido dentro de la notaría Paino.
El Ministerio Público sindicó a Pascual Cusilayme Yanqui y a Álex Mejía Espinoza como autores intelectual y material, respectivamente, de robo agravado en contra de la empresa Real Plaza Magdalena Group. Por ello ha pedido 18 años de cárcel para cada uno. Además, los denunció por lesiones graves seguidas de muerte en agravio de Félix Gonzales Victorio, delito por el que ha solicitado 10 años de prisión también para ambos.
La defensa legal de la familia Gonzales buscó, durante las indagaciones, que el caso sea consignado como robo agravado seguido de muerte, lo cual podría haber deparado hasta la cadena perpetua para los procesados. Sin embargo, el fiscal a cargo consideró que el dinero robado no era aún del fallecido cuando arreció la balacera, sino de la empresa, y por ello dividió su acusación.
“Si los ‘marcas’ seguían a Cusilayme desde que ya tenía el dinero, ¿por qué no le robaron en la calle? Si entraron a asaltar la notaría, ¿por qué fueron directo a la sala de firmas y no a la caja?”, dijo a este Diario el abogado de la familia Gonzales, doctor Nicolás Gómez. En su presunta complicidad criminal, comerciante y delincuentes no habrían previsto la muerte de nadie en el ataque, solo aparentar un robo. Para el letrado, hasta el balazo recibido por Cusilayme fue maquinado pues le queda claro, inclusive, que este levanta la pierna derecha ante el pistolero para que ahí vaya el disparo.
Aun en medio de las crudas evidencias, y con el juicio oral ya en marcha, las certezas del caso apenas empezarán a validarse.
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El ciudadano Pascual Cusilayme Yanqui envió una carta notarial a este diario. El documento puede leerse completamente en este link.













