(Izquierda) Susan Sontag en la foto que eligió Benjamin Moser para la portada de su libro "Sontag. Vida y obra". (Derecha) El escritor estadounidense en sesión de fotos en Barcelona. (Foto: EFE)
(Izquierda) Susan Sontag en la foto que eligió Benjamin Moser para la portada de su libro "Sontag. Vida y obra". (Derecha) El escritor estadounidense en sesión de fotos en Barcelona. (Foto: EFE)
Redacción EC

“No es ningún secreto que ella era una mujer difícil y una figura que despertaba controversia, así que un libro sobre que no fuera controvertido de alguna manera, no lo veo”, declaró el escritor Benjamin Moser al diario “” de España a raíz de la llegada a las librerías españolas de “Sontag. Vida y obra”, una publicación que se alzó este año con el premio .

Y es que el libro de Moser no pretende ahondar en el lado intelectual de Sontag, sino cuestionar la vida personal de esta, amparado en el acceso a 100 volúmenes de sus diarios, guardados en la Universidad de California en Los Ángeles, y a más de 500 entrevistas con personas que conocieron de cerca a la icónica escritora de cabellera negra y mechón blanco.

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En " de España, Moser habla de los “errores” que podría haber cometido la escritora en su vida: “La cuestión de la sexualidad. Nunca asumió del todo su opción sexual, su lesbianismo, aunque tuvo relaciones con hombres. Hubiera sido mucho más feliz aceptándolo”.

Sus primeros textos en “Chicago Review”; su matrimonio con el profesor y ensayista Philip Rieff, y la verdadera autoría del primer libro de este; el nacimiento de su hijo David, al que lo unió una problemática dependencia; sus temporadas en Inglaterra y París; el redescubrimiento de su sexualidad y sus relaciones más duraderas, con la dramaturga María Irene Fornés y la fotógrafa Annie Leibovitz; son otros tramos de la vida de Sontag descritos por Moser a lo largo de las más de 700 páginas de “Sontag. Vida y obra”.

Contando con el apoyo de David, el hijo de Susan Sontag, Moser cuenta que cuando empezó a investigar sobre la escritora, pensó que estaba quedando “una figura anticuada”, pero con el tiempo vio que “sus temas han vuelto a ser actuales, como el feminismo, que estaba en total descrédito, y ahora está en su punto más álgido; o la pandemia, que trató en varios libros sobre la enfermedad”.

“Predijo nuestro mundo de manera espantosa”, explica Moser. “Yo me dije que nunca más haría una biografía después de la que escribí sobre (”Por qué este mundo"), pero cuando me hicieron la propuesta y vi el nombre de Sontag... Era como un sueño".

El escritor Benjamin Moser posa el 22 de setiembre en Barcelona para la prensa gráfica durante la presentación en Barcelona de la biografía "Sontag. Vida y obra", merecedora del Premio Pulitzer 2020, en la que repasa la vida de la escritora, filósofa y directora norteamericana Susan Sontag, junto a los debates intelectuales de su época, como Cuba, Vietnam, el feminismo o la crisis del sida. (Foto: Alejandro Garcia / EFE)
El escritor Benjamin Moser posa el 22 de setiembre en Barcelona para la prensa gráfica durante la presentación en Barcelona de la biografía "Sontag. Vida y obra", merecedora del Premio Pulitzer 2020, en la que repasa la vida de la escritora, filósofa y directora norteamericana Susan Sontag, junto a los debates intelectuales de su época, como Cuba, Vietnam, el feminismo o la crisis del sida. (Foto: Alejandro Garcia / EFE)

“Hay un hecho interesante en su vida”, indica Moser a “". “Tuvo alguna clase de relación con todas las personas clave de la cultura de su tiempo. Conoció a Thomas Mann de adolescente en Los Ángeles, a Sartre cuando vivió en Francia, a Bergman cuando fue a Suecia... Todas esas mentes explicaban el mundo a través de la alta cultura y sus ramales: la política, la ciencia...”, detalla.

Moser llama estrella a Sontag, pues fue una mujer que con menos de 30 años logró, en la década de los sesenta, dictar clases en Columbia, escribir en revistas como Partisan Review, New York Review of Books o en la editorial Farrar, Straus and Giroux, en la que sus ensayos señalaron a generaciones enteras qué valía la pena mirar, dónde había que mirarlo y qué implicaba hacerlo en realidad.

Susan Sontag y su hijo David, en un banco en Nueva York, 1965. Foto: Diane Arbus.
Susan Sontag y su hijo David, en un banco en Nueva York, 1965. Foto: Diane Arbus.

Aunque era consciente de que había “una leyenda negra de Susan Sontag”, Moser descubrió muchas cosas, como que “nadie la había leído, todos los que la criticaban tenían un conocimiento muy limitado de su obra y se centraban en su personalidad, en sus relaciones esporádicas”.

“En sus escritos aprendes sobre la cultura, el teatro, el baile, la fotografía, la guerra, es como hacer varios máster”, explica Moser a EFE, y confiesa que siente que su propia vida cambió a raíz de este proyecto.

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