Opinión

El artista puertorriqueño apuesta por prótesis hiperrealistas que recrean arrugas, canas y el paso del tiempo en su rostro.

El look dialoga con el tema de la gala, que explora el cuerpo —incluido el envejecimiento— como forma de expresión artística.

Viste un esmoquin negro diseñado junto a Zara, acompañado de un lazo oversize inspirado en Charles James.

Un bastón y accesorios de lujo completan una puesta en escena que refuerza el personaje construido para la alfombra roja.

Fiel a su estilo disruptivo, Bad Bunny convierte la Met Gala en un espacio de performance e identidad más allá de la moda.
















