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Suecia medirá en las urnas el empuje de la ultraderecha

El país que antes abrió sus puertas a asilados de todo el mundo podría elegir el domingo 9 de setiembre a un gobierno extremista que quiere cerrar el paso a los inmigrantes

Suecia medirá en las urnas el empuje de la ultraderecha

El discurso xenófobo y racista del partido Demócratas de Suecia ha calado en la población. En imagen. su líder, Jimmie Akesson, podría ganar mucho poder en las elecciones del domingo 9 de setiembre. (Foto: Reuters)

Los países nórdicos fueron por décadas el paraíso de una socialdemocracia liberal que extendió como en ningún lugar del mundo los derechos civiles y que tradicionalmente abrió sus puertas a refugiados y asilados de medio planeta. Sin embargo, el próximo domingo Suecia puede dejar de ser el único país de la región que esté libre de fuerzas políticas ultraderechistas de peso, una pendiente por la que ya cayeron Dinamarca, Finlandia y Noruega.

Los suecos van el domingo 9 de setiembre a las urnas para medir el empuje del partido Demócratas de Suecia (SD, por sus siglas en sueco), una formación creada en 1988 por minúsculos grupos neonazis. Durante años apenas tuvo peso electoral, pero en las últimas dos elecciones dio grandes saltos y ya se asoma al poder.

La apertura de las fronteras suecas a cientos de miles de refugiados en los últimos años y un cierto sentimiento de ‘impasse’ económico fomentan las expectativas del SD, al que los sondeos le dan un 20% de los votos, empatados con los conservadores y a menos de cinco puntos de la formación gobernante socialdemócrata.

—Un grupo marginal—

SD era una minoría, ruidosa pero sin peso político. En las elecciones del 2010 entró por primera vez en el Parlamento con un 5,7%. Nadie pactaba con ellos, eran unos apestados por su origen neonazi y el tono abiertamente racista de sus responsables.

Su líder, Jimmie Akesson, no fue aceptado en un debate en televisión hasta el 2007. Su programa en asuntos no relacionados con la inmigración es absolutamente vago. Su única prioridad apunta a sellar las fronteras de Suecia.

Pero en las legislativas del 2014, el SD superó la barrera del 10% de los votos y los sondeos le dan ahora cerca de un 20%, por encima de la media de la ultraderecha en Europa. Sus líderes ya son tratados por la mayoría de los medios de comunicación como dirigentes de cualquier formación democrática y su estrategia de atizar el miedo al inmigrante ya no los enfrenta al resto de partidos políticos.

Suecia va relativamente bien. Más allá de una preocupante burbuja inmobiliaria en las grandes ciudades, la economía funciona. La tasa de empleo es la más alta en al menos dos décadas, la desocupación cayó este año por debajo del 6% y la integración económica de inmigrantes y refugiados parece ir poco a poco en la buena dirección, porque su tasa de ocupación laboral se acerca a la de los nativos suecos.

—Pacto con el SD—

La socialdemocracia y los conservadores intentaron en el 2014 un pacto contra la ultraderecha. Seis partidos se comprometieron a apoyar al líder de la agrupación que consiguiera mayor votación en las urnas, para así sacar adelante el presupuesto y gobernar.

El acuerdo se firmó por ocho años para ser renovado en el 2022, pero apenas duró nueve meses porque los conservadores se preguntaron por qué no debían aceptar los votos de los diputados ultraderechistas si con ellos podían hacerse con el gobierno.

En el 2015 se rompió oficialmente ese acuerdo, y en el 2017 el partido conservador anunció que preparaba un proyecto de presupuesto para tumbar al gobierno de la socialdemocracia, aunque para ello tuviera que pactar con la ultraderecha.

El actual líder conservador, Ulf Kristersson, asegura que no dejará a nadie fuera de las negociaciones si consigue el apoyo suficiente para hacerse con el gobierno y calienta a la ultraderecha al poner el foco en la inmigración.

Como en otros países europeos, un sector del electorado que tradicionalmente votó por la izquierda se pasa directamente a la ultraderecha. La socialdemocracia gobernante intenta frenar la sangría, por ahora sin éxito y por primera vez en su historia cae por debajo del 30% en los sondeos.

Para frenar esa huida de votantes, que supuestamente aplauden las propuestas xenófobas del SD, la socialdemocracia endureció su política migratoria desde el 2016. Y la actual campaña electoral se ha centrado básicamente en la inmigración.

FE DE ERRATAS: En la nota publicada hoy en la versión impresa se indica que las elecciones suecas se realizarán el domingo 2 de setiembre. La fecha exacta es el domingo 9 de setiembre del 2018.

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