El Perú puede no ocupar un lugar prominente en el tablero político y económico global, pero su buen posicionamiento diplomático –gracias al trabajo de la cancillería– suele dar que hablar.
Según informó a El Comercio Hugo de Zela, titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, en una entrevista publicada ayer, este año el país debería recibir dos visitas de primer nivel. La primera sería la del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, una de las personas más poderosas del Gabinete norteamericano, además de cercano al presidente Donald Trump. La semana pasada, además, llegó al país el nuevo embajador de EE.UU. para el Perú, Bernie Navarro, quien mantiene una estrecha relación de amistad con Rubio desde, al menos, el intento de Rubio por obtener la nominación del Partido Republicano para su candidatura a la presidencia en el 2016.
Esta visita de alto nivel confirma la especial atención que la región y en especial el Perú vienen recibiendo de parte de EE.UU. La publicación de la estrategia nacional de seguridad 2025 en noviembre pasado dejó claro que la primera potencia global empezaría a mirar Latinoamérica con mayor interés. Y hace apenas dos semanas el Departamento de Estado de EE.UU. aprobó un proyecto para la “venta militar extranjera al Perú” que incluye diseño, equipo logístico y la construcción de una nueva base para la Marina Guerra del Perú por US$1.500 millones. Si se aprovechan bien las circunstancias globales, el próximo viaje de Rubio –con el embajador Navarro al lado– podrían ayudar a traer capitales, tecnología y cooperación internacional al Perú.
Adicionalmente, de Zela también informó que el papa León XIV tendría decidido visitar el país este año, posiblemente hacia octubre o noviembre. La conexión y cariño mutuo entre el líder del Vaticano y el Perú hacía especular que su primer viaje oficial no debería tardar en llegar. Finalmente, parece que Robert Prevost volverá en unos cuantos meses a la nación que lo acogió por más de 20 años, pero esta vez en visita oficial de Estado.
A diferencia de lo que puede suceder en varios otros espacios del sector público, vale reconocer y saludar el trabajo del Ministerio de Relaciones Exteriores en un contexto global sumamente tenso y complejo. El Perú, decíamos, suele tener manejo y presencia diplomática que va por encima de su peso específico en otros asuntos del tablero mundial. Las próximas visitas y movimientos generales del Perú en el entorno internacional lo confirman.