El fútbol ha terminado de dar el salto definitivo en Norteamérica. La celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo ha dejado imágenes para el recuerdo en los terrenos de juego, sino que ha batido todas las marcas de seguimiento televisivo en territorio estadounidense. El torneo de selecciones ha demostrado que el interés por el balompié ya no es un fenómeno minoritario, logrando competir de tú a tú con las ligas tradicionales del país.
La gran final del torneo paralizó por completo al país. Las mediciones de audiencia reflejan un seguimiento sin precedentes: más de 62 millones de televidentes conectaron con la emisión del partido decisivo a través de la televisión tradicional.
Este registro histórico pulveriza los datos de ediciones anteriores:
- Crecimiento exponencial: La cifra supuso un incremento del 132% respecto a Catar 2022 y más de un 240% en comparación con Rusia 2018.
- El minuto de oro: Durante el tiempo de prórroga, los picos de emisión superaron los 51 millones de espectadores simultáneos en la señal en inglés.
- Factor entretenimiento: La inclusión de un show musical en el descanso, al más puro estilo de la Super Bowl, sirvió como gancho clave para captar al público generalista estadounidense.
El reparto de los derechos de retransmisión ha dejado grandes ganadores en el panorama mediático de Estados Unidos. La combinación entre la cobertura en inglés y las transmisiones en español ha permitido abarcar a una audiencia heterogénea y multicultural.
La cadena Fox registró una media de 7,7 millones de espectadores por encuentro a lo largo de todo el campeonato. Partidos clave de la selección estadounidense y cruces decisivos de la fase eliminatoria superaron ampliamente la barrera de los 20 y 30 millones de televidentes, impulsando además el crecimiento de sus plataformas digitales de suscripción.
Por su parte, Telemundo demostró la fuerza de la comunidad hispanohablante al congregar a casi 24 millones de aficionados solo durante el partido por el título. La narrativa apasionada, la cercanía cultural y la ausencia de cortes comerciales durante las pausas de hidratación convirtieron a la cadena en la opción preferida por millones de familias.
Uno de los datos más reveladores de las recientes mediciones de la consultora Nielsen es cómo el balompié ha logrado rebasar los datos de las grandes finales de las series nacionales de béisbol (MLB) y de las finales de la NBA.
Mientras que los partidos decisivos de la NBA y las Grandes Ligas se movieron en promedios de entre 25 y 27 millones de espectadores, el cruce definitivo del Mundial sobrepasó con holgura los 60 millones, situándose únicamente por detrás de la inaccesible Super Bowl.
Estos números reflejan también una actualización en las métricas de audiencia. El modelo actual computa la visualización fuera del hogar (Out-of-Home), contabilizando el público reunido en:
- Bares y restaurantes.
- Fan zones y eventos al aire libre.
- Reuniones familiares y de amigos.
La masa social hispanohablante en Estados Unidos, que supera los 60 millones de personas, se ha erigido como el motor principal del crecimiento de este deporte. Selecciones latinoamericanas como México y Argentina, sumado a la presencia de estrellas globales como Lionel Messi, Mbappé o Lamine Yamal, han consolidado un hábito de consumo que promete quedarse en el país norteamericano por ahora.
El éxito de estas retransmisiones ya está teniendo consecuencias en el mercado audiovisual, provocando que cadenas de habla hispana cierren acuerdos para adquirir los derechos de retransmisión de las grandes competiciones de clubes europeas para las próximas temporadas.