LimaEste resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
En 2025, Geely no solo consolidó su crecimiento al ingresar al ránking de las 10 marcas de autos más vendidas en el Perú, sino que también amplió su portafolio con nuevas versiones más atractivas para las carreteras peruanas. Nos referimos al Starray, que recientemente sumó una versión 4WD y que, precisamente, probamos para conocer sus capacidades.
Esta nueva variante está disponible en el mercado peruano desde US$ 32.990 y es una de las pocas opciones de origen chino que se ofrece en formato SUV con tracción integral. De hecho, no existen muchas SUV con tracción a las cuatro ruedas, lo que hace más atractiva su propuesta.
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Con 4.670 mm de largo, 1.900 mm de ancho y 1.705 mm de alto, el Starray es un SUV que compite en el segmento C junto al Haval H6, Kia Sportage, Hyundai Tucson, entre otros modelos. Concretamente, el H6 es el rival natural porque ofrece dimensiones y precios similares, mientras que los modelos coreanos se posicionan alrededor de US$ 5.000 por encima de la versión del Starray. Ya no mencionamos a las marcas japonesas porque se ubican en una categoría de precios superior.
El poder del All Wheel Drive
Comenzando con lo más destacado de este SUV, encontramos un cambio radical en la experiencia de manejo frente a sus versiones 4x2. De acuerdo con la ficha técnica, integra una tracción All Wheel Drive (AWD), es decir, una tracción integral permanente y sin selectores de tracción. El sistema AWD controla y decide cuándo enviar más tracción a una rueda u otra.
En la práctica, el AWD aumenta la adherencia en superficies resbaladizas y reduce el riesgo de derrape. Esto es poco perceptible en la ciudad de Lima, pero sí en lugares donde llueve con frecuencia y, como consecuencia, los vehículos pierden tracción cuando los neumáticos flotan sobre una capa de agua.
Más allá de convertirse en un todoterreno extremo, lo concreto es que la capacidad de tracción del Starray se luce muy bien en trochas ligeras o sobre nieve moderada. Incluso podría ingresar a las dunas, aunque esto último no lo recomendamos porque los ángulos de su carrocería son más citadinos, aunque técnicamente tiene la capacidad de hacerlo. Durante unas pruebas realizadas en el circuito de La Chutana, Geely demostró la capacidad de tracción del Starray, destacando algunos cruces de puentes donde uno de los neumáticos traseros quedó sin apoyo y el vehículo avanzó de igual forma.
A nuestro criterio, su mayor ventaja está en la seguridad. En términos simples, una mejor tracción implica un mayor control del vehículo en líneas rectas y en curvas. En ese sentido, al manejar el Starray AWD se percibe una clara disminución de la sensación de subviraje, conocida comúnmente como derrape. El vehículo transmite confianza, incluso a velocidades elevadas.
No se trata de un reparto fijo de 50 % al eje delantero y 50 % al eje trasero, sino de un sistema que funciona bajo demanda. Al ingresar a una curva, el AWD envía más potencia y torque al eje trasero, mejorando el comportamiento dinámico, aumentando la agilidad y brindando mayor estabilidad.
Por estas razones, el Starray AWD aparece en escena como un SUV chino muy preparado para las carreteras peruanas, que se caracterizan por sus múltiples curvas. En especial, consideramos que es un vehículo adecuado para rutas asfaltadas y trochas regulares en la sierra.
Un factor que aporta mucho es su despeje al suelo de 215 mm, uno de los mejores en su categoría. Esto permite atravesar trochas sin golpear la parte baja de la carrocería con rocas sueltas o al pasar por rompemuelles de gran tamaño.

Quizás lo que cambiaríamos en esta versión sería el tamaño de los aros. Si bien entendemos que Geely busca conservar la deportividad y elegancia que aportan los actuales aros de 20 pulgadas al diseño exterior, circular por trocha podría implicar que se raspen con algún objeto que supere el perfil del neumático 245/45 R20. Una alternativa más adecuada para estas rutas serían aros de 18 pulgadas con neumáticos 245/55 R18.
Diferencias con el Starray 4x2
Esta nueva versión no solo incorpora el distintivo 4WD en el portón trasero que indica la tracción integral, sino que también añade cambios y elementos adicionales frente al Starray 4x2. Ya estaban disponibles las versiones con motor 1,5 litros turbo de 174 hp y 270 Nm y 2,0 litros turbo de 218 hp y 325 Nm. En esta ocasión, Geely reconfiguró este último propulsor para extraer más potencia, alcanzando los 235 hp. El torque se mantiene en 325 Nm, pero el rango de revoluciones cambia de entre 2.000 y 3.500 rpm a entre 2.000 y 4.500 rpm.

Esto significa que el motor de la versión AWD necesita girar a un régimen ligeramente mayor que su equivalente 4x2 para entregar su máxima fuerza de empuje. Se trata de una configuración más tradicional cuando se prioriza el desempeño, como ocurre en este Starray.
Un cambio relevante es la salida de la transmisión DCT de siete marchas y la incorporación de una caja automática de ocho velocidades. Este ajuste responde a una mejor entrega del desempeño. Como se sabe, las cajas DCT priorizan la eficiencia de combustible, y ese factor no es el principal enfoque de esta versión.
Por otro lado, además de la placa 4WD, este sistema de tracción implica componentes mecánicos adicionales, como una caja de transferencia automatizada, un diferencial central y otros acoplamientos para repartir la tracción hacia el eje trasero. También añade modos de conducción adicionales a los ya conocidos Eco, Normal, Sport e Inteligente, sumando Off Road y Nieve.
Considerando estos factores, en nuestra experiencia encontramos una respuesta ágil y una gran capacidad de maniobra para adelantar o frenar repentinamente. En cuanto al consumo, el AWD pasa factura en ciudad, donde obtuvimos un promedio de 27 km por galón en tráfico pesado, que puede mejorar hasta 38 km por galón en tráfico ligero. En carretera el rendimiento mejora de forma notable, llegando hasta los 50 km por galón. En esa línea, con su tanque de combustible de 54 litros, equivalente a 14,2 galones, su autonomía varía entre 380 y 700 km.

Diseño, tecnología y seguridad
Como toda buena marca china, Geely no deja de lado la innovación. El diseño del Starray se mantiene en todas sus versiones y exteriormente destaca por su carrocería de líneas modernas y afiladas, así como por su distintivo diseño lumínico. En la zona frontal y posterior, las luces LED tienen forma de búmeran y están conectadas a través de una franja LED. Visto desde atrás, el diseño tridimensional del Starray recuerda al caza estelar TIE Advanced x1 de Darth Vader en Star Wars.


En el interior, el habitáculo es amplio para cinco pasajeros adultos en todas las plazas. Si bien el túnel de transmisión está ligeramente elevado, permite viajes cortos en la plaza central. Para trayectos largos, lo ideal es viajar con cuatro adultos y un niño para mayor comodidad. El maletero ofrece una capacidad de 650 litros, ideal para llevar un coche de bebé y varias maletas, manteniendo así su enfoque familiar pese a contar con tracción AWD.

En el equipamiento interior destacan los asientos eléctricos con función de memoria, el climatizador bizona, la pantalla central de 13,2 pulgadas y el cuadro de instrumentos de 10,2 pulgadas. Todo luce moderno y esa sensación se refuerza con el sistema de iluminación del tablero con ondas sonoras que suben o bajan según la frecuencia de la música, descendiendo con los sonidos graves y elevándose con los agudos. Es una experiencia interesante para quienes disfrutan de una ambientación diferente al escuchar música, que se reproduce a través del sistema de parlantes Harman Infinity. También incluye cargador inalámbrico, climatizador bizona, entre otros elementos.

Por último, Geely pone énfasis en la seguridad activa. El Starray cuenta con seis airbags, sensores delanteros y traseros, cámara de 360 grados, frenos ABS con EBD, control de estabilidad y un paquete de asistencias ADAS. De hecho, una experiencia destacable fue la activación del frenado automático de emergencia cuando una bicicleta ingresó en sentido contrario al carril por el que circulábamos. El vehículo se detuvo antes de que pisáramos el freno. Entre otras asistencias, también incorpora reconocimiento de señales de tránsito y control crucero adaptativo. Cabe precisar que estos sistemas son asistentes y no controlan el vehículo en su totalidad, por lo que no se trata de un automóvil autónomo ni que se conduzca por sí solo.
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