Comprar un auto podría dejar de ser el último pago para disfrutar de todas sus funciones. Algunas marcas están incorporando modelos de suscripción que permiten activar determinadas prestaciones mediante pagos mensuales o anuales, incluso cuando el vehículo ya cuenta con el hardware necesario para utilizarlas.
Comprar un auto podría dejar de ser el último pago para disfrutar de todas sus funciones. Algunas marcas están incorporando modelos de suscripción que permiten activar determinadas prestaciones mediante pagos mensuales o anuales, incluso cuando el vehículo ya cuenta con el hardware necesario para utilizarlas.
Uno de los casos más llamativos es el de Mercedes-Benz. En determinados modelos eléctricos EQE y EQS, la marca ofrece una mejora digital de aceleración que incrementa la potencia disponible. Según las condiciones publicadas para estos servicios, la actualización puede contratarse por un periodo determinado o mediante un pago único, aunque su disponibilidad y precio dependen del modelo y del mercado.
Ford también comercializa BlueCruise, un sistema que permite conducir sin mantener las manos en el volante en determinadas carreteras, siempre con la atención puesta en la vía. En Estados Unidos, el servicio cuesta US$49,99 al mes o US$495 al año, y también contempla una opción de compra única de US$2.495.
Toyota, por su parte, ofrece suscripciones para servicios conectados como el encendido remoto, el bloqueo y desbloqueo de puertas y la navegación con información de tráfico. En Estados Unidos, algunos planes cuestan desde US$8 mensuales, mientras que otros paquetes incluyen navegación y funciones adicionales.
Sí. BMW generó polémica en 2022 al ofrecer en determinados mercados la posibilidad de pagar una suscripción para activar la calefacción de los asientos, siempre que el vehículo tuviera el equipamiento necesario. La idea fue cuestionada por consumidores que consideraban injustificado pagar periódicamente por una función cuyo hardware ya estaba instalado.
En 2023, BMW abandonó el cobro por suscripción para la calefacción de asientos y volantes, aunque mantuvo otras funciones digitales bajo demanda.
La diferencia es importante: no todas las suscripciones son iguales. Algunas cubren servicios que requieren conectividad, actualizaciones o infraestructura externa; otras habilitan funciones que dependen de componentes instalados previamente en el vehículo.
Por ahora, este modelo no es universal y las prestaciones disponibles varían según el país y la versión del auto. Sin embargo, plantea una pregunta para la industria: ¿los conductores estarán dispuestos a pagar periódicamente por funciones de su vehículo que antes se compraban una sola vez?