Recuerdos limeños de Gustavo Cerati, por Jaime Bedoya.
Recuerdos limeños de Gustavo Cerati, por Jaime Bedoya.
Por Jaime Bedoya

Sostiene la leyenda urbana que, si bien Gustavo Cerati murió sobre cama clínica en Buenos Aires en el 2014, empezó a matarse en Bogotá cuatro años antes. El lugar en que habría sucedido este suicidio de efecto retardado fue un bar de solera, no discoteca, el muy respetable Armando Records del barrio de Cundinamarca. Su dueño, el músico colombiano Armando Fuentes, migró a Europa en los setenta llevando sus nativas influencias de cumbia y de la Fania All Stars, donde consolidó su amor por el rock según el evangelio de David Bowie. Fue al volver a su país que Fuentes compró un edificio en la calle 85 donde montó el bar en el que reuniría todos los bares de su vida. Y al costado puso una pizzería, por aquello que la comida da más que el rock. La pizzería estaba abierta pero el bar no cuando llegué a la calle 85. Eran las 10 de la mañana y la cerveza estaba fría. La pizza, no tanto.

Merlín IA

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