Por Oscar García

En acústica, el eco es la persistencia del sonido que sigue vibrando. Un sonido que se niega a morir. Cuando Gustavo Cerati escribió “Ecos” en 1985 —como epitafio musical de “Nada personal”, el segundo álbum de Soda Stereo—, es improbable que haya imaginado cuánto peso profético cargaba ese título: que décadas más tarde su propia voz se convertiría en un eco arrancado de la máquina del tiempo, o que su imagen misma volvería como un fantasma digital conjurado por tecnologías que entonces no existían.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: