Las palabras de Rafa Nadal son las palabras del mundo entero. Sí, ojalá este jueves no hubiese llegado nunca, pero seamos honestos: era inevitable. Algún día Roger Federer iba a anunciar su retiro del tenis profesional. En cierto modo, muchos nos habíamos hecho la idea.
A los 41 años, el tenista suizo, un ‘gentleman’ del deporte, ha decidido colgar su raqueta tras 24 años de una exitosa carrera en la que marcó una era irrepetible en el tenis mundial.
Sencillamente, 1.500 partidos y 20 títulos de Grand Slams no pueden resumir a Federer porque los números se quedan chicos para explicar su grandeza. Una generación entera creció viéndolo jugar en la cancha, desplegando un tenis majestuoso y único. Fue un personaje que se ganó el corazón de millones con una sonrisa y amabilidad digna de un caballero que rara vez vemos en el deporte. Tal vez por eso lo queremos tanto.
Cabeza del ‘Big Three’, Roger Federer nunca vio como rivales a Nadal o a Djokovic, acaso la ‘Santísima Trinidad’ del deporte blanco. Competían y, desde luego, no se tenían piedad, pero afuera eran compañeros y amigos que compartían la misma pasión. “Nos empujamos los unos a los otros y juntos llevamos el tenis a nuevos niveles”, ha expresado el suizo en una carta de despedida.
Hoy termina una era, pero el legado que Federer ha sembrado en el tenis y el deporte en general será imposible de superar. El ‘Reloj Suizo’ es la historia misma.
“Ver a mi familia alentándome desde la tribuna es algo que atesoraré por siempre”, dijo, agradeciendo el apoyo y la entereza de su esposa Mirka Vavrinec y sus cuatro hijos.
Su gran despedida de los torneos ATP será la próxima semana en Londres, donde jugará por última vez la Laver Cup, que reunirá a Nadal, Djokovic y Andy Murray. El buen Roger convenció a cada uno. El ‘Big Four’ se reunirá por última vez. Será un adiós como se lo merece.
La última línea de su carta nos hace polvo: “Al tenis: te amo y nunca te dejaré”.