El 8 de mayo, el cardenal Robert Francis Prevost, nacido en Chicago y con nacionalidad peruana, fue elegido Papa bajo el nombre de León XIV, convirtiéndose en el primer estadounidense y primer peruano en ocupar la silla de San Pedro.
El 8 de mayo, el cardenal Robert Francis Prevost, nacido en Chicago y con nacionalidad peruana, fue elegido Papa bajo el nombre de León XIV, convirtiéndose en el primer estadounidense y primer peruano en ocupar la silla de San Pedro.
Poco después de la fumata blanca, su hermano Louis Prevost compartió con la prensa internacional sus primeras reacciones, cargadas de emoción, asombro y orgullo familiar.
“¡Es Rob!”: entre la incredulidad y el orgullo fraterno
Louis Prevost, en entrevista con la BBC, describió el momento exacto en que se enteró: “Fue como, ¡Dios mío, es Rob! Nunca volverá a ser lo mismo. ¿Qué vamos a hacer? Ahhh… ¡Sí, es Rob, sí, sí!”, relató efusivamente.
Tras ello, recordó que León XIV desde niño, Robert ya mostraba una clara vocación religiosa. “Siempre se supo que iba a ser cura. No había duda de que eso era lo que iba a hacer y aquí estamos”, añadió.
En otra entrevista, esta vez para AFP, Louis relató desde Florida que, cuando eran niños, Robert jugaba a ser sacerdote, usando caramelos en forma de disco como si fueran hostias.“Solíamos tomarle el pelo con que iba a ser papa algún día y eso no le gustaba”.
Cuando escuchó el anuncio oficial del nuevo pontífice, Louis se quedó atónito: “Estaba sentado en la cama, menos mal, porque si no probablemente me habría caído al suelo. Pensé: ‘Mi hermano es el papa. No me lo puedo creer’”.
Louis Prevost, es el hermano del Papa León XIV | (Photo by CHANDAN KHANNA / AFP)
/ CHANDAN KHANNA
El nuevo papa ha sido reconocido por su labor en zonas vulnerables de América Latina, especialmente en el Perú, donde sirvió durante años en comunidades necesitadas.
Este compromiso ha generado altas expectativas sobre un pontificado centrado en la justicia social y el diálogo intercultural.
Para Louis, el hecho de que su hermano hable inglés y comparta una identidad cultural con millones de fieles en Norteamérica puede ser clave para revitalizar la Iglesia en Estados Unidos.
“Cuando venga a EE.UU. hablará en inglés, no en latín, español o italiano. La gente lo entenderá. Verán que es uno de los nuestros”, declaró a AFP.