El edificio Santa Ana, en Miraflores, fue desinfectado varias veces luego de la muerte de un vecino en su departamento. FOTO: JOEL ALONZO/GEC
El edificio Santa Ana, en Miraflores, fue desinfectado varias veces luego de la muerte de un vecino en su departamento. FOTO: JOEL ALONZO/GEC
/ JOEL ALONZO
Por Gladys Pereyra Colchado

Cuando la policía rompió la puerta de su departamento, Eduardo ya estaba muerto. Tenía 69 años, estaba solo y falleció esperando que le confirmen si tenía COVID-19, esa nueva enfermedad que estaba causando graves estragos en Asia y Europa y que en Perú había provocado que, tres días antes, se declare cuarentena nacional. Afuera, en el frontis del edificio Santa Ana de Miraflores, su amigo Benjamín Lino confirmaba por qué no contestaba sus llamadas. Su última comunicación había sido un “no puedo respirar”.