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Después de varios días de combates, el gobierno de Afganistán afirma que ha logrado hacerse con el control de importantes áreas de la ciudad de Kunduz, en el norte del país. El Talibán, sin embargo, insiste que extensas partes de la población siguen bajo su control.
Y ambos saben que la que se pelea ahí es su batalla más importante en años.
Con una población de más de 300.000 habitantes, la capital de la provincia del mismo nombre es una de las ciudades más grandes y ricas de Afganistán.
Y su captura el lunes por fuerzas del Talibán fue la primera gran victoria de los insurgentes islamistas desde que fueron expulsados del poder luego de la invasión estadounidense de hace 14 años.
La importancia de este antiguo bastión Talibán, sin embargo, no es únicamente simbólica.
Bien conectada por carretera con Kabul, en el sur, y Mazar-e-Sharif, en el oeste, Kunduz es considerada la puerta de entrada hacia las provincias del norte del país.
Y además está ubicada a menos de 100 kilómetros de la frontera con Tayikistán, lo que la convierte en un punto clave para el tráfico de drogas.
Valor estratégico
Efectivamente, por esa tremendamente porosa frontera pasa buena parte del opio y la heroína producida en Afganistán rumbo a Asia Central y de ahí a Europa.
Y esa es una de las razones por las que el Talibán, que se financia en parte con dinero del narcotráfico, la había tenido bajo sitio durante casi un año.

Kunduz, la principal ciudad del norte de Afganistán, es en estos momentos escenario de una importante batalla. (Foto: EPA)
"Los insurgentes no solo están peleando por una ciudad, sino por un posible centro de operaciones regional, santuario y base de operaciones", explica Dawood Azami, editor del servicio afgano de la BBC.
"Pero sin importar lo que pueda pasar, la captura de Kunduz ya fue una gran victoria para el Talibán, pues incluso si el ejército afgano logra expulsarlos de la ciudad, la abandonarán con un buen botín y valiosa publicidad", valora Azami.
Efectivamente, luego de sorprender a las tropas afganas los combatientes del Talibán vaciaron los bancos de la ciudad, se hicieron con nuevas armas –incluyendo vehículos blindados– y también aprovecharon la oportunidad para hacer propaganda.

La batalla por Kunduz es la más importante que han disputado el ejército de Afganistán y el Talibán en años. (Foto: Reuters)
Fotos de los muyahidines sosteniendo sus tradicionales banderas blancas en las principales plazas y edificios de la ciudad circularon por todo el mundo a través de las redes sociales.
Y, según Azami, la captura de una de las ciudades más ricas y estratégicas de Afganistán también aumentará el prestigio del nuevo líder Talibán, el mulá Akhtar Mansur.

La captura de la ciudad también fue un gran golpe de propaganda para el Talibán. (Foto: Reuters)
"Los miembros del grupo insurgente lo van a ver como alguien capaz de conseguir impresionantes victorias militares en el campo de batalla", dice el periodista de la BBC, para quien la captura de Kunduz sugiere un cambio de estrategia por parte de los insurgentes.
"Hasta hoy no habían mostrado mayor interés en capturar ciudades, en primer lugar por temor a no poder gobernarlas efectivamente, pero también porque pensaban que eso los podía exponer a ataques con drones", explicó.
"Pero el Talibán puede haberse inspirado en el grupo Estado Islámico en Iraq y Siria, pues al Estado Islámico le ha resultado más fácil operar en ciudades que en áreas rurales, pues el mayor riesgo de causar víctimas civiles dificulta los contraataques".
Aunque, paradójicamente, la captura de Kunduz también le ayudará al Talibán en su particular batalla con el Estado Islámico en Afganistán, pues esta organización le ha estado disputando la supremacía en varias partes del territorio.
Examen para el ejército
El ejército de Afganistán, por su parte, también está consciente de que recuperar Kunduz es algo que importa tanto desde el punto de vista estratégico como desde el punto de vista simbólico.
La pérdida de la ciudad fue un duro golpe para el gobierno del presidente Ashraf Ghani, especialmente porque se produjo justo en el día que celebraba su primer año en el gobierno.
Y la forma de esa derrota no ayudó: se dice que unos pocos cientos de muyahidines se impusieron a miles de soldados; unos 7.000, según algunos reportes.

Las tropas especiales del ejército de Afganistán están ansiosas por demostrar su valía. (Foto: AFP)
Mientras que de confirmarse los reportes gubernamentales, la retoma de Kunduz representaría una victoria crucial para el ejército afgano y disiparía lagunas de las dudas sobre su capacidad.
"Este es su examen más importante desde el retiro de las fuerzas de la coalición internacional en diciembre del año pasado", explicó el corresponsal de la BBC en la región, Justin Rowlatt.

(Imagen: BBC Mundo)
Pero no es, ni remotamente el único: el Talibán se está haciendo sentir en muchas otras zonas del país y este ya es el año más sangriento en sus 14 años de insurgencia.
Y muchos de los problemas que permitieron la caída de Kunduz –como corrupción, nepotismo y rivalidades interinstitucionales– parecen incluso más difíciles de solucionar.

















