La señora Boluarte y sus amigos imaginarios

Los borrosos depositarios de las quejas presidenciales.

    Mario Ghibellini
    Por

    Periodista

    Ilustración: Composición GEC
    Ilustración: Composición GEC

    De un tiempo a esta parte, una inquietante pregunta turba con insistencia la serenidad de esta pequeña columna. ¿A quién se dirige la señora Boluarte cuando, en medio de sus presentaciones públicas, se lanza con furia contra quienes señalan las deficiencias de su gobierno o la investigan? La identidad de los aludidos es clara: la prensa crítica y la fiscalía. Pero la de sus presuntos interlocutores, no. Nos explicamos: todo discurso supone alguien que escucha. Alguien que atiende a la perorata del que habla y eventualmente podría responder a ella. Todo discurso, además, postula un tipo particular de oyente: si incluye referencias cultas, da por sobreentendido que el oyente es ilustrado; si abunda en chanzas, que tiene sentido del humor…

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