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Hace apenas un mes escribía en este espacio sobre una noticia que parecía destinada a convertirse en uno de los acontecimientos de moda más importantes de 2027: John Galliano sería el protagonista de la próxima gran exposición del Costume Institute del Metropolitan Museum of Art de Nueva York.
Hace apenas un mes escribía en este espacio sobre una noticia que parecía destinada a convertirse en uno de los acontecimientos de moda más importantes de 2027: John Galliano sería el protagonista de la próxima gran exposición del Costume Institute del Metropolitan Museum of Art de Nueva York.
Hoy, inesperadamente -o quizás no tanto tratándose de Galliano-, la historia ha cambiado.
El Metropolitan Museum of Art y John Galliano anunciaron el pasado 31 de agosto que John Galliano: Horizons, la exposición prevista para mayo de 2027, ya no seguirá adelante “según lo planeado”. Como consecuencia, la Met Gala 2027 también tendrá que encontrar un nuevo rumbo.
Pero ¿qué ocurrió en apenas un mes?
De la celebración a la controversia
Cuando el Met anunció John Galliano: Horizons el 31 de julio, la magnitud del reconocimiento era enorme. La exposición iba a recorrer cuatro décadas de la carrera del diseñador, desde su legendaria colección de graduación Les Incroyables, de 1984, hasta sus años en Givenchy, Dior y Maison Margiela.
Galliano se convertiría, además, en apenas el tercer diseñador vivo en recibir una exposición individual de esta naturaleza en el Costume Institute, después de Yves Saint Laurent y Rei Kawakubo.
Era, sobre el papel, la consagración institucional definitiva de uno de los creadores más influyentes de la moda contemporánea.
Pero el anuncio reabrió inmediatamente una herida que nunca terminó de desaparecer de su biografía.
En 2011, Galliano protagonizó varios incidentes en París que incluyeron comentarios antisemitas y racistas. El escándalo provocó su despido de Dior y terminó con una condena de la justicia francesa. Durante años permaneció prácticamente apartado de la primera línea de la industria, antes de iniciar un proceso de rehabilitación personal y profesional que eventualmente lo llevó a Maison Margiela.
La elección del Met provocó así una pregunta inevitable: ¿puede una institución de esta importancia celebrar la obra de Galliano sin que esa celebración sea interpretada también como una absolución del hombre?
La controversia adquirió todavía otra dimensión por una coincidencia particularmente sensible: la Met Gala de 2027 está programada para el 3 de mayo, fecha que coincide con Yom HaShoah, el Día del Recuerdo del Holocausto. Líderes de la comunidad judía, políticos y personas vinculadas al museo cuestionaron públicamente la decisión.
Finalmente, Galliano y el Met decidieron retirar la exposición.
La respuesta de Galliano
Hay, sin embargo, una diferencia importante entre esta historia y la de 2011.
Esta vez Galliano no intentó negar el pasado.
En el comunicado difundido por el propio museo, el diseñador volvió a asumir responsabilidad por el daño provocado por sus palabras, particularmente hacia las comunidades judía y asiática. También sostuvo que una verdadera reparación no se consigue mediante una exposición, un reconocimiento institucional o un único gesto público, sino a través de la conducta sostenida en el tiempo.
Galliano también mencionó sus quince años de sobriedad y recuperación de problemas de alcoholismo y adicción, y explicó que no quería que la discusión alrededor de su figura colocara al Met en una posición difícil ni desviara la atención del trabajo del Costume Institute.
Anna Wintour respaldó públicamente su decisión y la calificó de valiente. Andrew Bolton, curador del Costume Institute, reconoció tanto la responsabilidad de los museos de enfrentarse a historias difíciles como el dolor que la exposición había provocado.
¿Puede separarse la obra de quien la creó?
No pretendo minimizar la gravedad de las palabras que Galliano pronunció en 2011. Fueron antisemitas, racistas e indefendibles. Pero tampoco podemos analizar su historia como si hubiera terminado aquella noche en París.
Galliano perdió uno de los cargos más importantes de la industria, enfrentó a la justicia, pidió disculpas, inició un proceso de recuperación y, con el paso de los años, regresó a trabajar. Su etapa posterior en Maison Margiela no fue precisamente irrelevante: volvió a convertirse en una de las voces creativas más interesantes de la moda contemporánea y cerró su paso por la maison con una colección de Alta Costura en 2024 que recordó al mundo por qué su capacidad para construir personajes y universos alrededor de la ropa resulta tan excepcional.
Nada de eso borra 2011.
Ahí aparece una pregunta bastante más incómoda: ¿qué significa realmente hacerse responsable?
Si creemos que una persona puede reconocer el daño que causó, asumir las consecuencias, trabajar sobre sí misma y modificar su conducta durante los años siguientes, tiene que existir también alguna posibilidad de reinserción. De lo contrario, la idea de redención se vuelve puramente teórica.
Al mismo tiempo, una segunda oportunidad profesional no obliga a una comunidad herida a sentirse cómoda con que esa persona sea homenajeada.
¿Y ahora qué pasará con la Met Gala?
Por el momento, no lo sabemos.
El Metropolitan Museum ha confirmado que anunciará más adelante una nueva exposición de primavera para el Costume Institute y los nuevos planes para la Met Gala 2027. Hasta ahora no existe una temática sustituta anunciada oficialmente.
Y tratándose de John Galliano, tampoco me atrevería a considerar definitivamente cerrado ningún capítulo.
La propia formulación elegida por el museo -la exposición no seguirá adelante “según lo planeado”- y las palabras de Galliano -que no considera apropiado realizarla “en este momento”- dejan una pequeña puerta abierta hacia el futuro.
¿Podría John Galliano: Horizons realizarse algún día bajo otras circunstancias? Es imposible saberlo.
Pero quizá la pregunta más interesante que deja esta polémica ni siquiera sea quién reemplazará a Galliano en la Met Gala. Es otra.
¿Cuánto tiempo debe durar una condena social cuando una persona ha reconocido públicamente aquello que hizo, ha asumido sus consecuencias y ha demostrado durante años una voluntad de cambio?
No tengo una respuesta definitiva.
Y mientras seguimos debatiendo sobre culpa, responsabilidad, redención y segundas oportunidades, hay algo que, desde la moda, no puedo evitar lamentar: nos quitaron la que hubiera sido, en mi opinión, la Met Gala más espectacular de todas.
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