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Yomi: los alimentos congelados para bebés y niños que ofrecen nutrición y practicidad
Hacer de cada comida algo nutritivo, rico y atractivo puede ser agotador. Yomi nació para aliviar esa carga diaria y transformar la alimentación infantil en un momento más simple y disfrutable.
Alimentar bien a unbebé que acaba de empezar la alimentación complementariaes un reto que se repite todos los días. Pensar el menú, cocinar, moler, racionar, enfriar, calentar, insistir, limpiar. Y volver a empezar al día siguiente. En medio del cansancio acumulado, el trabajo, el sueño interrumpido y una casa que no se detiene, la comida puede convertirse fácilmente en una fuente de estrés más que en un momento de disfrute.
Alimentar bien a unbebé que acaba de empezar la alimentación complementariaes un reto que se repite todos los días. Pensar el menú, cocinar, moler, racionar, enfriar, calentar, insistir, limpiar. Y volver a empezar al día siguiente. En medio del cansancio acumulado, el trabajo, el sueño interrumpido y una casa que no se detiene, la comida puede convertirse fácilmente en una fuente de estrés más que en un momento de disfrute.
Esa sensación de agotamiento fue el punto de partida de Yomi, una marca peruana de alimentos congelados listos para comer, pensados para bebes y niños. Detrás están Stephanie Bravo de Rueda y Alessandra Pflucker, junto a sus parejas, quienes no partieron de una gran estrategia de negocio, sino de una necesidad muy concreta y personal: hacer que la alimentación infantil fuera más llevadera sin sacrificar nutrición ni sabor.
La idea surgió al ver cómo, en la práctica, tener porciones caseras bien pensadas y congeladas podía marcar la diferencia. Allí apareció una pregunta clave: ¿por qué no convertir esa solución doméstica en algo que ayude a más familias? Y por eso surgió Yomi, con una premisa clara: “calentar y servir”.
Panqueques de lúcuma, zanahoria, espinaca y mango, sin gluten ni lactosa. Ideales para desayunos y snacks que nutren sin complicar el día.
/ JOEWHILAR
No como una forma de reemplazar la comida hecha en casa, sino como un alivio real para la carga mental que implica hacerlo todo, todos los días. Platos balanceados, sin aditivos ni azúcares añadidos, pensados desde los seis meses y adaptados a distintas etapas del crecimiento infantil.
Durante más de un semestre, sus propios hijos fueron los primeros validadores. Hubo prueba y error, asesoría de nutricionistas, chefs y pediatras, y un proceso largo de aprendizaje. El objetivo no era solo que los niños comieran, sino que construyeran una relación más sana y amable con la comida: sin castigos, sin peleas, sin obligar. Yomi apuesta por alimentos ultracongelados que mantienen nutrientes, textura y sabor, preparados al horno o al vapor, sin frituras. Platos coloridos, variados y pensados para “camuflar” verduras difíciles, sin engañar, sino educando el paladar poco a poco.
Hoy, la marca se ha convertido en una especie de salvavidas para muchas familias. Mientras los padres viajan con sus ‘packs’ y las abuelas comentan “ojalá esto hubiera existido antes”, Yomi ayuda a que los niños construyan una mejor relación con la comida, desde un plato nutritivo y divertido.