La casona se levanta en una esquina de la Av. Petit Thouars, señorial y con ese toque melancólico de otros tiempos. Los transeúntes que pasan cerca, absortos por la bulla del tránsito, no lo saben, pero esta vivienda de Lince de comienzos del siglo XX esconde un secreto detrás de sus muros: al ingresar uno se siente transportado. ‘Yo digo que es un rincón de la Europa barroca en Lima’, dice su dueña, la restauradora Vladimira Zupan, al abrirnos la puerta. Y no miente. Es una visión impresionante. La arquitectura, la decoración, los cuadros, muebles y ornamentos traen a la imaginación lo que podría ser una casa de aristócratas del siglo XVII.

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