Los anaqueles de los supermercados han quedado vacíos en muchos países del mundo ante la llegada del Covid-19. (Foto: Luis ACOSTA / AFP)
Los anaqueles de los supermercados han quedado vacíos en muchos países del mundo ante la llegada del Covid-19. (Foto: Luis ACOSTA / AFP)
Yerson Collave García

Periodista de ciencia y salud

yersoncollave@gmail.com

Las medidas tomadas por los gobiernos para contener el avance del , que ya es una pandemia global, han causado ansiedad en las personas, quienes han decidido prepararse ante cualquier eventualidad.

Muestra de ello ha sido, primero, el desabastecimiento de las mascarillas en muchos países. Ahora, en el Perú muchas personas han llenado los centros comerciales para abastecerse de diversos productos: desde papel higiénico hasta leche y desinfectantes.

Pero ¿por qué las personas deciden comprar productos que no necesariamente evitarán la propagación de la enfermedad?

Los expertos aseguran que las compras por pánico se deben principalmente a que las personas necesitan sentir algún tipo de control sobre la situación. Entonces, como abastecerse de productos está en sus manos, deciden hacerlo. Este fenómeno se ha registrado en todo el mundo durante muchas crisis.

La persona puede sentir como si perdiera el control y una manera de controlar es comprando compulsivamente. Esto es lo que refleja esta situación del coronavirus, es un reflejo de como nos encontramos como sociedad. Por un lado, es una situación real de emergencia, pero por otro lado esta misma situación nos muestra lo peor de los seres humanos”, explica a El Comercio Diana Díaz Moreno, profesora de Psicología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH)

Un acto irracional

Según detalla a la BBC David Savage, profesor asociado de Comportamiento y Microeconomía en la Universidad de Newcastle en Australia, “es racional prepararse para algo malo que parece probable que ocurra [como una catástrofe]”.

Sin embargo, el especialista señala que “no es racional comprar 500 latas de frijoles para lo que probablemente sería un período de aislamiento de dos semanas”, como ha sucedido en Europa y EE.UU.

En ello coincide con Díaz, quien afirma que “es irracional realizar compras compulsivas. Es como un pánico social, claramente explicado por el efecto de grupo. Una persona compra y hace que el resto se sume. Pero no desde lo racional, ni mucho menos desde la toma de conciencia, no es racional llevarse todo el papel higiénico y todas las mascarillas. Esto también muestra egoísmo y la preocupación por el yo... me salvo yo primero antes que nadie”.

Aunque sepan que no necesitarán esos productos en ese momento, compran de todas maneras porque no saben si la crisis se agravará. Y, en este contexto, el instinto de autoconservación hace que las personas piensen en ellos y en sus familias en primer lugar. Entonces prevén hacia el futuro y suelen recurrir a los extremos.

"Precauciones especiales”

“Cuando se le dice a la gente que se acerca algo peligroso, pero todo lo que necesita hacer es lavarse las manos, la acción no parece ser proporcional a la amenaza. El peligro especial necesita precauciones especiales” en la racionalidad de las personas, explica a CNN Steven Taylor, psicólogo clínico y autor de The Psychology of Pandemics [La psicología de las pandemias].

Los expertos coinciden en que el nivel de respuesta de las personas depende de la confianza que tengan en sus autoridades. Si no confían en que se atenderá con efectividad la situación, entonces los ciudadanos sienten mayor responsabilidad sobre sus hombros para protegerse.

“Si luego nos damos cuenta de que necesitábamos el papel higiénico y no lo compramos cuando tuvimos la oportunidad, realmente nos sentiremos mal”, dice Taylor a la BBC.

Personas vulnerables

Mayo Clinic explica que la ansiedad es una respuesta normal del cuerpo ante situaciones desconocidas, pero si esta respuesta es muy exagerada entonces puede ocasionar que las personas tomen decisiones extremas.

Díaz Moreno considera que ″las personas que están más propensas a entrar en pánico en este contexto son aquellas personas ansiosas y más vulnerables a creer en la ‘verdad’ que circula por las redes sociales". La información que abunda en estos momento “crea como una especie de hipnosis colectiva, nos alarman y convencen de una sola verdad: el miedo”.

“Evidentemente estamos en un estado de hipervigilancia. La gente compra porque hacen lo posible para calmar sus miedos. Esta compra compulsiva es la peor manera de encarar esta epidemia. Es como un efecto de contagio, pero no de coronavirus, sino más bien de miedo. Y si hay miedo, nuestro sistema inmunológico disminuye, es decir nuestras defensas bajan y así cualquier bacteria o virus entra”, afirma la especialista.

En ese sentido, es importante “cuidarnos desde la solidaridad" para evitar el pánico y la propagación del virus. "Existe el coronavirus, es real, tenemos que prevenirlo, pero no podemos distorsionar nuestra percepción del peligro porque nos hace más daño que ayuda”.

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