Por Lilia Córdova Tábori

El 23 de junio de 1985, Perú recibió a la Argentina de Maradona en Lima, por las eliminatorias al mundial de México. El arma secreta nacional la había diseñado el entrenador Roberto Challe. Fue una marca pegajosa y persistente, al límite del reglamento, la que ejecutó Luis Reyna sobre el “pibe de oro”. Anulado el cerebral mediocampista albiceleste, la selección nacional tuvo menos preocupaciones defensivas y pudo realizar su fútbol atildado y ofensivo. Con gol de Juan Carlos Oblitas, Perú ganó 1 a 0 al equipo dirigido por Salvador Bilardo.