Ignorar los síntomas puede costarte la salud renal o incluso la vida. Detectar a tiempo marca la diferencia.
Ignorar los síntomas puede costarte la salud renal o incluso la vida. Detectar a tiempo marca la diferencia.
Por Samanta Alva Vargas

Todo comenzó con una molestia en la parte baja de mi espalda. Lo atribuí a una mala postura al dormir o al estrés acumulado del día a día. Soporté ese dolor durante semanas, hasta que se hizo insoportable y se trasladó a mi abdomen. La fiebre y el malestar general me llevaron finalmente a emergencias, donde me diagnosticaron pielonefritis aguda, una infección renal severa que casi desencadena una sepsis. Pasé cinco días internada, reflexionando sobre lo poco que sabía de mis riñones y lo mucho que los damos por sentados.

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