Por Enrique Planas

A pocas calles de la Casa Blanca, entre el monumento a George Washington y el monumento ecuestre de Bolívar, se encuentra el Museo de Arte de las Américas (AMA). Washington nunca supo de Bolívar, pero Bolívar lo veneró como el símbolo del hombre libre. Hoy, entre ambos monumentos, el arte continúa la conversación que ellos no pudieron tener: un diálogo entre el Norte y el Sur del continente, entre la memoria y la esperanza.

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