El centro cerró el 25 de abril por el coronavirus. Los primeros días de julio fue demolido por decisión municipal. Unos 100 vendedores han perdido sus espacios de trabajo. (Carlos Hidalgo/ El Comercio)
El centro cerró el 25 de abril por el coronavirus. Los primeros días de julio fue demolido por decisión municipal. Unos 100 vendedores han perdido sus espacios de trabajo. (Carlos Hidalgo/ El Comercio)
Por Gladys Pereyra Colchado

Ricardo Beltrán ha sido 40 años guardián del mercado de San Isidro. Creció y vivió dentro del centro de abastos la mayor parte de su vida, protegiendo el trabajo de los comerciantes que, como él, dependen de sus negocios para subsistir. Así fue hasta la mañana del 29 de mayo, cuando un grupo de personas lo sacó del mercado que para ese momento llevaba cerrado un mes. “Cumplía la cuarentena con mi perrita y me sacaron a empujones. La recuperé luego de un mes, se había quedado encerrada sin comida ni agua”, dice. Su mayor preocupación es la mascota de 15 años que nació en el mercado, aunque él, a sus 58 años, no tiene dónde vivir ni comer. Desde que lo sacaron duerme en un parque cerca de la residencial Santa Cruz.