Por Sonia del Águila

José Allemant no creció tocando guitarra ni cantando valses a viva voz, pero la música criolla ha sido el hilo invisible que ha unido a su familia por generaciones. En cada almuerzo con su abuelo, en cada sobremesa con su padre, la música sonaba sin pedir permiso: Eva Ayllón, Lucha Reyes, Óscar Avilés. Por eso, aunque su nombre está más asociado a la producción teatral contemporánea, él tenía una certeza clara: “La música criolla está en nuestro ADN. Solo necesitábamos recordarla. Y qué mejor forma que con teatro y emoción”.