La felicidad jaja

“Me encuentro sumido en la curva descendente que describió el hombre del vídeo: la curva de los infelices, los angustiados, los pobres mortales que no hacen más que trabajar, dormir poco y frustrarse a diario”.

    Renato Cisneros
    Por

    Escritor y periodista

    rcisneros@comercio.com.pe

    Ilustración: Composición GEC
    Ilustración: Composición GEC

    El otro día encontré en Instagram el vídeo de un tipo que aseguraba que el máximo grado de felicidad humana se alcanza en dos picos cronológicos: los siete y los sesenta años. No suelo dar crédito a las teorías que circulan por redes sociales, pero por alguna razón me quedé escuchándolo (quizá porque apoyaba su teoría en un cuadro estadístico lleno de curvas de colores que se veía muy profesional). Su explicación podría resumirse así: a los siete años no tienes responsabilidades, eres una criatura en constante ebullición que descubre el mundo a diario y vive disfrutando ese aprendizaje; y a los sesenta, eres inmensamente feliz, porque ya entendiste que no tendrás la vida genial que soñaste a los veinte, has aprendido a quererte como eres, y ya no sufres las presiones ni el estrés de cuando andabas en la segunda mitad de los cuarenta (un período plagado de largos ciclos de infelicidad, según el analista del vídeo).

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