Truchas y camarones del río Cañete son el plato principal.
Truchas y camarones del río Cañete son el plato principal.
Nora Sugobono

Hay un fenómeno que se puede bautizar como el ‘hechizo del camarón’ (‘efecto camarón’ no sonaba tan místico), y que se presenta cuando uno decide entregarse a la labor -en tanto se esté libre de intoxicaciones y/o alergias- de alimentarse casi exclusivamente de camarones por al menos un par de días. Un fin de semana, para ser exactos. Almuerzo y cena bastarán; para el desayuno podemos dejar las paltas. Es todo lo que se necesita para vivir en un estado permanente de relajación con dimensiones inexploradas adornado solo por el canto de los pájaros y el sonido del río.

De la televisión no se extraña ni el nombre. Sí, los camarones son ligeramente altos en sodio -todo en exceso es malo, haremos la salvedad aquí- pero sus poderes van más allá de la tabla nutricional. Quizá la magia radique en el color, o en su propia esencia contradictoria, salvaje; lo cierto es que probarlos (sea en chicharrón, en chupe, en timbal o quinotto) en el entorno al cual pertenecen solo puede traer cosas buenas. Olvidarse del tiempo es una de ellas.

Chupe de camarones de La Confianza.
Chupe de camarones de La Confianza.
El hotel ganó el reconocimiento Traveller's Choice de Trip Advisor en 2013, 2014 y 2019.
El hotel ganó el reconocimiento Traveller's Choice de Trip Advisor en 2013, 2014 y 2019.

Pasando el circuito tradicional de hoteles en Lunahuaná, un hotel ecológico se esconde en medio del campo con el valle del río Cañete como marco. lleva su nombre en honor al antiguo viñedo (ubicado en el distrito de Catapalla) donde hoy están ubicadas sus cabañas. A unos 15 minutos de la Plaza de Armas de Lunahuaná en auto, La Confianza está cerca de todo y lejos del mundo.

Allí se llega por distintos motivos (escapada romántica; viaje de carretera; vacaciones familiares; arrebatos varios) pero siempre se consigue lo mismo: una desconexión placentera, hedonista, sostenida en la quietud de su ambiente, el diseño de sus espacios (llenos de verde) y, por supuesto, los camarones que alimentan su carta. También hay truchas, otro de los bocados que no pueden faltar en una visita por aquí. Como para completar el hechizo.

Tostón con camarones.
Tostón con camarones.
El pisco es la estrella de la barra (y de la zona)
El pisco es la estrella de la barra (y de la zona)

La Confianza lleva operando diez años con un concepto que se mantiene sólido: ofrecer un servicio ecológico y diferencial, basado en la experiencia. No, no hay televisión (hay electricidad, no se preocupe por el cargador del celular), pero sí hay una fogata todas las noches; hamacas; un sol que nutre y renueva; y una piscina que puede disfrutarse por partes, o de un solo tirón, según el ánimo del día. El próximo año apuntan a incorporar actividades de bienestar vinculadas a su oferta, como clases de yoga o retiros.

Si lo que se quiere es aventura, también se encargan de coordinar las actividades que uno elija, desde paseos a caballos hasta canotaje o canopy. Todo depende del plan y la cantidad de camarones que se tengan en el estómago. Mientras más dure el hechizo, mejor.

Un paseo por Catapalla a caballo.
Un paseo por Catapalla a caballo.
Las cabañas de La Confianza son ecológicas. También hay algunas suites disponibles.
Las cabañas de La Confianza son ecológicas. También hay algunas suites disponibles.

Más información:

Web:

Mail: reservas@laconfianza.com.pe

Teléfono: 968-213093