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Reggaetón sinfónico: el ambicioso concierto que transformará temas de Daddy Yankee, Don Omar y Tego Calderón en “música clásica”
Clásicos del reguetón de los 2000 llegan al formato orquestal en “Reggaetón sinfónico”, un concierto que reúne músicos académicos, cantantes urbanos y un cuerpo de baile para revisar, desde otra escucha, la banda sonora de una generación.
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
Músicos académicos y cantantes urbanos se reunirán en Reggaetón Sinfónico. En la imagen aparecen Ghislaine Valdivia (cello), José Vera (tuba), David Rivas (flauta), Carlos Ramírez (director de orquesta) y Gustavo Neyra (percusión). Junto a más de 40 instrumentistas, acompañarán las voces de Teffo Alva y Mariana Quiróz. (Foto: Elías Alfageme)
Durante años, el reggaetón cargó con el estigma de ser música periférica y de barrio, lo más alejada posible de los conservatorios y las salas de concierto. El tiempo, sin embargo, ha terminado por desmentir esa frontera. Hoy, más de dos décadas después de su primer gran estallido comercial, el género se ha convertido en el pop del siglo XXI. Ha sonado en el Super Bowl estadounidense gracias a Bad Bunny, lidera las listas globales de Spotify y ha comenzado a cruzarse con universos musicales que antes le eran completamente ajenos, incluido el de la música académica. De ese encuentro nace “Reggaetón sinfónico”, un espectáculo que busca mostrar que el reguetón posee una gramática propia, más rica y flexible de lo que sus detractores —que no son pocos— han querido admitir.
Durante años, el reggaetón cargó con el estigma de ser música periférica y de barrio, lo más alejada posible de los conservatorios y las salas de concierto. El tiempo, sin embargo, ha terminado por desmentir esa frontera. Hoy, más de dos décadas después de su primer gran estallido comercial, el género se ha convertido en el pop del siglo XXI. Ha sonado en el Super Bowl estadounidense gracias a Bad Bunny, lidera las listas globales de Spotify y ha comenzado a cruzarse con universos musicales que antes le eran completamente ajenos, incluido el de la música académica. De ese encuentro nace “Reggaetón sinfónico”, un espectáculo que busca mostrar que el reguetón posee una gramática propia, más rica y flexible de lo que sus detractores —que no son pocos— han querido admitir.
El proyecto corre por cuenta de Studio Tres, la productora detrás de espectáculos como “80’s sinfónico”, y desde el inicio se pensó lejos del formato de concierto clásico. Dejaron el Gran Teatro Nacional y apostaron por el anfiteatro del Parque de la Exposición, un espacio abierto, más acorde con la fiesta que proponen. Sobre ese escenario convivirán secuencias y una orquesta sinfónica junto a cantantes urbanos y de pop. Teffo Alva y Mariana Quiroz pondrán voz al repertorio, que va de “La gasolina” y “Rompe” a “Ella y yo”, “Ella me levantó” o “Métele sazón”, canciones que todos conocemos, esta vez sostenidas por el peso de los metales y las cuerdas. “Es el mismo formato con el que se tocaría Tchaikovsky”, dice el director Carlos Ramírez, en referencia a la dimensión de la orquesta. La diferencia, aclara, es que aquí el público puede bailar.
Dos mundos en convivencia
Adaptarlas no fue simplemente escribir arreglos sobre melodías conocidas. “El reto, como siempre, es entender la esencia: ¿por qué estas canciones se escribieron de cierta forma?”, explica Ramírez. En esta ocasión, los arreglos no partieron de una partitura establecida, sino del mismo beat, de las baterías y los sonidos de sintetizador. Para Ramírez, la operación no es tan extraña como parece: asegura que el género funciona como una suerte de folclor urbano que nace en contextos específicos y se transforma sin perder su raíz. “Salvando distancias, sería como tomar un canto tradicional y volverlo moderno y comercial”. La música sinfónica lleva siglos haciendo exactamente eso.
Esa idea se vuelve tangible en los ensayos. Los músicos empiezan a tocar y ocurre algo curioso, y es que nadie se enfrenta realmente a una música desconocida. El reguetón quizá no sea lo que suena en sus casas ni lo que puebla sus ‘playlists’, pero estas canciones llegaron igual, por ósmosis: por la radio del transporte público, por la calle, por la fiesta ajena. El flautista David Rivas lo notó desde el primer día. “Yo pensé que no iba a conocer mucho, y resultó que me sabía la mayoría de esas canciones. No fue como leer algo nuevo”. La chelista Ghislaine Valdivia lo confirma con aún más naturalidad: además de conocer estas canciones, ha bailado muchas de ellas en su adolescencia. Su favorito es el reguetón ‘old school’. Añade que hace poco tocó para el mismo Yandel en el concierto sinfónico que el cantante presentó en Lima, una experiencia que recuerda como increíble.
José Vera, tubista de la orquesta, creció en el Rímac, donde el reguetón sonaba en cada esquina. Por eso, le resulta extraño verse ahora tocándolo desde una partitura. “Nunca pensé tocarlo porque yo toco tuba —dice entre risas—, pero ha resultado bastante interesante y divertido”. La anécdota vuelve menos dramático el supuesto choque cultural. Los músicos académicos no llegan desde un mundo aparte; también crecieron con esas canciones, aunque nadie se las enseñara formalmente. Lo que propone el concierto, en el fondo, es menos una fusión y más una convivencia. Con frecuencia, se repite la crítica de que el reguetón carece de calidad o, peor, de que no es música. Ramírez no podría estar más en desacuerdo. “El reguetón es una forma de manifestación del hombre, como cualquier corriente musical”, dice. “Puede gustar o no, pero es música”. //
Además…
Reggaeton Sinfónico: El Concierto
“Reggaetón sinfónico” invita a recordar clásicos de Daddy Yankee, Don Omar, Wisin & Yandel, Ivy Queen, Tego Calderón, entre otros, reinterpretados en versión sinfónica. La cita es el próximo sábado 28 de febrero, a las 8 p.m. en el anfiteatro del Parque de la Exposición. Entradas en Joinnus.