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Basta medio día de viaje desde Lima para aterrizar en un verdadero paraíso terrenal. En las aguas transparentes de Curazao, la magia empieza a sentirse desde que uno se pone unos lentes de snorkel y se sumerge en un espectáculo que no necesita de un escenario para brillar: a pocos metros de la orilla, peces de colores se mueven entre arrecifes. El agua es tan clara que parece sacada de una postal, y es tan milagrosa que en ninguna época del año se ve contaminada por sargazo, temor de muchos turistas amantes de los destinos caribeños.
Basta medio día de viaje desde Lima para aterrizar en un verdadero paraíso terrenal. En las aguas transparentes de Curazao, la magia empieza a sentirse desde que uno se pone unos lentes de snorkel y se sumerge en un espectáculo que no necesita de un escenario para brillar: a pocos metros de la orilla, peces de colores se mueven entre arrecifes. El agua es tan clara que parece sacada de una postal, y es tan milagrosa que en ninguna época del año se ve contaminada por sargazo, temor de muchos turistas amantes de los destinos caribeños.
Ubicada en el sur del Caribe, Curazao forma parte de las islas ABC, junto con Aruba y Bonaire. Aunque las tres comparten paisajes tropicales, cada una tiene una personalidad distinta. Curazao destaca por la combinación de sus playas, su herencia neerlandesa, su diversidad cultural y una oferta turística que busca atraer a viajeros interesados tanto en el descanso como en las experiencias.

Para quienes llegan desde el Perú, además, puede ser una alternativa que vale la pena comparar con otros destinos caribeños, especialmente si se busca una experiencia de playa con más actividades y recorridos culturales.
Uno de sus atractivos está precisamente en el mar. La isla es conocida por sus aguas cristalinas y numerosas bahías, muchas de ellas aptas para practicar snorkel sin necesidad de embarcarse en un tour especial. En playas como Kenepa Grandi y Kenepa Chiki, basta con llevar el equipo adecuado para observar peces y, con suerte, encontrarse con tortugas marinas y peces multicolores en su hábitat natural. Como en cualquier actividad acuática, es importante respetar la fauna, no tocar a los animales ni los corales, además de optar por protectores solares que no comprometan su integridad (también recomendamos empacar aqua shoes, pues muchas de las playas tienen piedras pequeñas al ingresar y ya dentro del mar).
Otro punto a favor es que Curazao se encuentra fuera de la ruta habitual del sargazo que afecta a algunas playas del Caribe. Esto no significa que la isla esté completamente libre de algas marinas en cualquier época, pero esta llega a costas sin acceso a personas, al ser mucho más rocosas. El resultado es un paisaje que invita a pasar horas en el agua, alternando la relajación con la exploración submarina.

Entre arena blanca y paisajes inesperados
Para una jornada tranquila, Kenepa Chiki es una buena parada. Esta pequeña bahía, vecina de Kenepa Grandi, ofrece un ambiente más íntimo, ideal para tenderse al sol, leer o disfrutar del mar sin las multitudes de las playas más concurridas. Su tamaño y ubicación entre formaciones rocosas le dan un aire de refugio.
Kenepa Grandi, en cambio, es una de las playas más conocidas de Curazao. Su arena clara, sus aguas turquesas y sus acantilados la convierten en una de las postales más reconocibles de la isla. También es un lugar privilegiado para el snorkel: con el equipo básico se puede explorar la vida marina cerca de la costa. La playa es pública y suele recibir visitantes locales y turistas, especialmente durante los fines de semana.
Pero Curazao no se agota en sus playas. Un recorrido en buggy hacia la granja de molinos de viento De San Pedro permite cambiar el paisaje tropical por una zona de apariencia desértica. El terreno árido, la vegetación resistente y las estructuras eólicas construyen una imagen distinta de la isla en una excursión para quienes disfrutan de la aventura y quieren conocer un lado menos evidente del destino. Ojo, es necesario contar con licencia de conducir para acceder a la ruta.

En tanto, en Willemstad, la capital, el Caribe se encuentra con Europa. La imagen más famosa está en Handelskade, el paseo del centro histórico donde una hilera de edificios de colores se refleja sobre las aguas de la bahía de Santa Ana. Sus fachadas, de influencia neerlandesa, son una parada obligada para cualquier visitante y una de las fotografías más representativas del destino.
¿Cuánto cuesta?
Los boletos aéreos a Curazao oscilan entre los S/1.500 y S/2.000, según la temporada. Se puede llegar a través de Avianca (con conexión en Bogotá) y Copa Airlines (con escala en Panamá).
Traslados
La ciudad no tiene taxis por aplicación. Sin embargo, los servicios de movilidad desde el aeropuerto y los recomendados por los hoteles son seguros (es necesario contar con efectivo, aceptan dólares). A su vez, la forma más económica para disfrutar y conocer la isla es alquilando un auto (US$80 al día, aproximadamente, el costo incluye seguro).
Documentos
Para ingresar a Curazao solo es necesario portar el pasaporte vigente, con al menos seis meses de validez. Además, es necesario contar con cartilla internacional de vacuna contra la fiebre amarilla y registrar el ingreso al país a través de dicardcuracao.com.
Caminar por el centro histórico permite descubrir calles, puentes y construcciones que recuerdan la relación de Curazao con los Países Bajos. La isla forma parte del Reino de los Países Bajos y esa herencia se percibe en su arquitectura, aunque aquí convive con una identidad caribeña propia. El papiamento es una de sus lenguas oficiales y refleja la mezcla de influencias que ha marcado su historia. Sin embargo, para el viajero, comunicarse es sencillo: el español y el inglés son ampliamente utilizados en los espacios turísticos.

La gastronomía también forma parte de la experiencia. La cocina local reúne sabores caribeños, europeos y latinoamericanos, con platos que reflejan la diversidad de la isla. Probar sus preparaciones tradicionales, explorar sus restaurantes y descubrir sus mercados es otra forma de acercarse a Curazao más allá del paisaje.

También vale la pena visitar las Cuevas de Hato, un sistema de formaciones rocosas de origen coralino donde estalactitas, estalagmitas y pasadizos subterráneos cuentan parte de la historia geológica de Curazao. La visita permite comprender que, bajo la superficie soleada de la isla, existe un paisaje tan interesante como el que se observa desde la costa.
Al final, ese es el encanto del destino. Curazao no obliga a elegir entre una playa paradisíaca y una experiencia cultural. Se puede comenzar la mañana observando peces en una bahía, arrancar la tarde con una experiencia de aventura en ‘buggys’ y terminar la noche recorriendo sus edificios de colores en su centro histórico.//
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