La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una prioridad para las organizaciones, pero aun no es suficientemente aprovechada. Una investigación de McKinsey muestra que solo el 8% de las organizaciones ha logrado escalar la IA más allá de pilotos o casos de uso aislados para generar un impacto económico real.
El 92% restante ya utiliza esta tecnología, pero aún no consigue convertirla en una ventaja competitiva sostenible.
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Daniel Aguilar, Sales VP Banking & Financial Services de Softtek, señala que el valor de la IA depende menos de sumar nuevas herramientas y más de qué tan integrada está en la operación de la empresa.
“La IA genera verdadero valor cuando deja de operar como una suma de iniciativas independientes y pasa a formar parte de la arquitectura, los procesos y la toma de decisiones de toda la organización”, agrega.
Los datos de McKinsey recogidos en el white paper The AI-Powered Banking Shift de Softtek, también muestran que la IA produce actualmente sus mayores beneficios en innovación, donde el 64% de las organizaciones reporta mejoras, así como en la satisfacción de los colaboradores.
En contraste, su impacto sobre indicadores directamente asociados al desempeño financiero continúa siendo más limitado: el 36% identifica mejoras en rentabilidad, el 33% en crecimiento de ingresos y el 25% en participación de mercado.
Esta brecha también se observa en el ritmo de adopción. Mientras el uso de IA pasó del 20% de las organizaciones en 2017 al 78% en 2025, el valor generado continúa concentrándose principalmente en eficiencias operativas y mejoras incrementales, en lugar de transformar el modelo de negocio.