Por Carlos Batalla

La Unidad Vecinal de Matute fue, en su tiempo, la gran promesa moderna de un país que soñaba con viviendas dignas, espacios abiertos y vida comunitaria. Antes lo había sido la Unidad Vecinal Nº 3 de Mirones. En medio de La Victoria, entre las avenidas México e Isabel La Católica y los jirones Abtao y Andahuaylas, se alzó el conjunto habitacional de Matute que encarnó la fe en la planificación urbana. Nacida del impulso estatal de la posguerra, Matute se convirtió en un modelo: trazos geométricos, materiales nobles y una escala humana que respetaba al peatón. El domingo 29 de octubre de 1950, hace 75 años, comenzó allí una historia urbana que marcó el corazón de ese popular barrio victoriano.

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