Por Carlos Batalla

En la edición del domingo 1 de junio de 1913, un grabado singular detenía la mirada de los lectores limeños: un perro setter, de porte elegante y expresión atenta, aparecía junto a su joven ama frente a un piano. La escena, más doméstica que extraordinaria, escondía una historia desconcertante.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: