Por José Antonio Bragayrac

La Liga Peruana de Vóley cerró una temporada que confirmó algo que hace pocos años parecía difícil de imaginar: el vóley volvió a convertirse en un producto masivo en el Perú. Partidos a coliseo lleno, clubes más ambiciosos, marcas interesadas y partidos instalados otra vez en la conversación del desayuno. Bajo ese escenario, la Federación Peruana de Vóley empieza a proyectar una etapa donde el desafío ya no es únicamente sobrevivir, sino sostener el crecimiento.

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