Por Sonia del Águila

A los diez años, Pepe Villalobos aprendía a tocar el cajón mirando a escondidas los ensayos de sus vecinos en Barrios Altos. Ocho décadas después, aquel niño que nunca dejó de escuchar se convirtió en el mayor guardián del festejo y en uno de los compositores más importantes de la música afroperuana. Este viernes falleció a los 96 años, pero deja un repertorio que sigue contando la historia del Perú.