Rápidos y Furiosos cumple 25 años: estos son los carros que marcaron la primera película
La primera entrega de la saga no solo presentó a Dominic Toretto y Brian O’Conner, también convirtió al Toyota Supra, Mitsubishi Eclipse, Dodge Charger y otros modelos en verdaderos íconos para los fanáticos de los autos
Durante la primera saga de Rápidos y Furiosos 1, Dominic decide acoger bajo su protección a Brian cuando recién llegó al mundo de la competición. (Foto: Netflix)
En 2001, Rápidos y Furiosos llegó a los cines con una fórmula que parecía sencilla: carreras callejeras, modificaciones mecánicas y una historia policial. Sin embargo, la película terminó convirtiéndose en un fenómeno mundial y puso a varios deportivos y autos modificados en el imaginario de una generación.
En 2001, Rápidos y Furiosos llegó a los cines con una fórmula que parecía sencilla: carreras callejeras, modificaciones mecánicas y una historia policial. Sin embargo, la película terminó convirtiéndose en un fenómeno mundial y puso a varios deportivos y autos modificados en el imaginario de una generación.
A propósito de sus 25 años, estos son algunos de los modelos más recordados de la primera entrega.
Probablemente sea el automóvil más recordado de la película. El Toyota Supra de cuarta generación aparece en manos de Brian O’Conner, personaje interpretado por Paul Walker, y termina protagonizando la carrera final junto a Dominic Toretto.
El deportivo japonés, equipado originalmente con el reconocido motor 2JZ-GTE de seis cilindros en línea y doble turbo, fue transformado para la película con una llamativa decoración naranja. Su aparición contribuyó a convertir al Supra Mk IV en uno de los modelos japoneses más deseados por los aficionados.
Mitsubishi Eclipse: el primer auto de Brian
Antes del Supra, Brian aparece conduciendo un Mitsubishi Eclipse RS de 1995. Su color verde, los gráficos y las modificaciones exteriores lo convirtieron en uno de los primeros vehículos que el público asoció con la estética tuning de la saga.
El Eclipse también tiene una participación importante en las primeras escenas de carreras de la película, aunque su historia termina de manera bastante menos afortunada.
El Dodge Charger R/T (1970) de Dom vs. el Toyota Supra MK4 de Brian. (Foto: difusión)
/ difusión
Dodge Charger R/T: la máquina de Dom
Si el Supra representa la cultura japonesa, el Dodge Charger R/T de 1970 representa la tradición estadounidense. El muscle car negro pertenece a Dom Toretto y tiene un significado especial para el personaje, ya que fue construido por su padre.
Equipado con un enorme motor V8, el Charger protagoniza uno de los momentos más recordados del filme durante la carrera contra Brian. Su aparición ayudó a establecer el contraste entre los deportivos japoneses modificados y los clásicos estadounidenses.
Mazda RX-7: el estilo de Dom
Antes de ponerse al volante del Charger, Dom conduce un Mazda RX-7 FD de tercera generación. El deportivo japonés luce una preparación visual inspirada en la cultura tuning de finales de los años 90 y principios de los 2000.
Su presencia en la escena de las carreras callejeras es breve, pero suficiente para convertirlo en uno de los vehículos más reconocibles de la película.
Los Honda Civic negros
Tres Honda Civic forman parte de una de las secuencias más características de la película: el asalto a camiones en carretera. Modificados para parecer prácticamente idénticos, estos compactos demostraron que en Rápidos y Furiosos no solamente los grandes deportivos podían convertirse en protagonistas.
Veinticinco años después, muchos de estos autos siguen siendo parte de la identidad visual de una saga que comenzó hablando de carreras callejeras y terminó convirtiéndose en una de las franquicias automotrices más conocidas del cine.