Los próximos Kia y Hyundai podrían llevar piezas construidas con impresión 3D: así funciona la nueva tecnología
Las marcas surcoreanas incorporaron la fabricación aditiva a su proceso de desarrollo de vehículos. La tecnología permite crear componentes más complejos, reducir la necesidad de moldes y acelerar la etapa de pruebas antes de que un modelo llegue a producción
Un sistema DED-WAAM (fabricación aditiva por arco de alambre con deposición de energía dirigida) fabrica un componente metálico depositando material capa por capa. (Foto: Hyundai)
La impresión 3D dejó de ser una herramienta asociada únicamente al prototipado y comienza a ganar espacio en la industria automotriz. Hyundai y Kia están llevando esta tecnología a una nueva etapa mediante el Additive Manufacturing Solution Center (AMSC), ubicado en su centro de investigación y desarrollo de Namyang, en Corea del Sur.
La impresión 3D dejó de ser una herramienta asociada únicamente al prototipado y comienza a ganar espacio en la industria automotriz. Hyundai y Kia están llevando esta tecnología a una nueva etapa mediante el Additive Manufacturing Solution Center (AMSC), ubicado en su centro de investigación y desarrollo de Namyang, en Corea del Sur.
El objetivo es agilizar el desarrollo de nuevos vehículos y permitir que los ingenieros pasen de un diseño digital a una pieza física con menos pasos intermedios. A diferencia de los procesos tradicionales, la fabricación aditiva permite producir determinados componentes sin recurrir inicialmente a moldes o matrices específicos.
Esto resulta especialmente útil durante las etapas de desarrollo. Si los ingenieros realizan una modificación sobre el diseño de una pieza, pueden generar rápidamente una nueva versión para someterla a pruebas. Así, se reducen los tiempos asociados a la fabricación de herramientas y prototipos convencionales.
Más libertad para diseñar
Uno de los principales atractivos de esta tecnología está en las posibilidades que ofrece para crear geometrías complejas. Algunas formas que resultarían difíciles o costosas de fabricar mediante fundición, inyección o mecanizado pueden producirse utilizando fabricación aditiva.
Una muestra de un componente metálico después del mecanizado CNC parcial, que demuestra el postprocesamiento de una pieza fabricada mediante manufactura aditiva. (Foto: Hyundai)
/ Hyundai
El AMSC reúne diferentes sistemas para trabajar con polímeros y metales. Entre ellos figuran tecnologías como la estereolitografía (SLA), el procesamiento digital de luz (DLP), la fusión de lecho de polvo y la deposición de energía dirigida. Cada proceso responde a diferentes necesidades de precisión, tamaño y material.
En el caso de los polímeros, por ejemplo, es posible fabricar componentes mediante la solidificación de material capa por capa. Para piezas metálicas, Hyundai y Kia también emplean sistemas capaces de trabajar con materiales como acero, acero inoxidable, aluminio y titanio.
¿Llegará a los autos de producción?
La incorporación de esta tecnología no significa que todos los componentes de los próximos Kia o Hyundai vayan a salir de una impresora 3D. La fabricación tradicional continúa siendo fundamental para producir grandes volúmenes de piezas.
El cambio está, principalmente, en el proceso de desarrollo: la impresión 3D permite experimentar con nuevos diseños, validar componentes y fabricar series pequeñas sin tener que asumir desde el inicio los costos y tiempos asociados a herramientas de producción específicas.
Por ello, aunque todavía no se trata de una sustitución de las fábricas convencionales, la tecnología podría terminar influyendo en los vehículos que lleguen al mercado. Una pieza más ligera, compleja o eficiente puede comenzar como un archivo digital y convertirse, mediante impresión 3D, en un componente que posteriormente sea adaptado a una producción de mayor escala.
En otras palabras, la impresión 3D no necesariamente será visible para el conductor, pero sí podría estar detrás de algunos de los cambios que experimenten los futuros modelos de Hyundai y Kia.