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La llegada del verano suele despertar las ganas de ponerse en forma, pero también trae consigo una escena conocida: maquinas ocupadas, clases grupales sin un solo cupo disponible y minutos perdidos esperando un turno. Para quienes intentan incorporar el ejercicio a su rutina, encontrar el gimnasio repleto puede convertirse en una fuente de frustración y, en ocasiones, terminar por desanimarlos.
La llegada del verano suele despertar las ganas de ponerse en forma, pero también trae consigo una escena conocida: maquinas ocupadas, clases grupales sin un solo cupo disponible y minutos perdidos esperando un turno. Para quienes intentan incorporar el ejercicio a su rutina, encontrar el gimnasio repleto puede convertirse en una fuente de frustración y, en ocasiones, terminar por desanimarlos.
Sin embargo, entrenar no tiene por qué significar abrirse paso entre las multitudes ni pagar una membresía. Hoy en día, existen otras alternativas para mantenerse activo sin depender de las grandes cadenas de gimnasios.
Para el doctor Michael Dakkak, especialista en medicina deportiva de Cleveland Clinic, la respuesta es clara: “Un gimnasio puede ser útil, pero no es la única opción para ponerse en forma”, señaló en conversación con Somos. Es posible desarrollar fuerza, resistencia, movilidad y coordinación mediante el peso corporal y otros implementos sencillos.
De hecho, Giancarlo Becerra, director de la carrera de Terapia Física y de la carrera de Ciencias de la Actividad Física y Deporte de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), nos recuerda que la actividad física no siempre ha dependido de instalaciones especializadas.
“Antropológicamente, nuestros antepasados se mantenían en excelente estado físico a través de actividades rutinarias y caminatas. Por ello, la clave está en diseñar un plan que responda a los objetivos, a la condición física y a la realidad de cada persona”.
¿Qué tan efectivo es entrenar fuera de un gimnasio?
Dejar de lado las maquinas no significa renunciar a los resultados. Tanto en casa como en un parque es posible trabajar diferentes capacidades físicas. Lo importante es que los ejercicios se ajusten al nivel de cada persona, se ejecuten correctamente y aumenten progresivamente en dificultad.

“Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo adecuado para los adultos es realizar entre 150 a 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o de 75 a 150 minutos de actividad vigorosa. Para lograrlo, no es necesario desplazarse ni realizar una gran invasión”, aseguró Becerra.
No obstante, el éxito no depende únicamente del ejercicio, sino de un enfoque integral. A la actividad física se debe sumar una nutrición adecuada y un descanso reparador, clave para la recuperación muscular, la regulación de los procesos fisiológicos vinculados al esfuerzo y la optimización del rendimiento en las siguientes sesiones.
Entrenar en casa: qué necesitas para empezar sin gastar de más
Frente a la saturación de los gimnasios, la alternativa más directa y accesible es convertir nuestro propio espacio en un centro de entrenamiento. Lo cierto es que no hace falta disponer de una habitación exclusiva para hacer ejercicios.
Al respecto, el médico internista Alex Jaymez, de Clínica Internacional destacó que basta con despejar la zona elegida y asegurarse de contar con el espacio suficiente para moverse con total seguridad, evitando golpes con muebles u otros objetos.
“Para dar ese primer paso en el hogar no se necesita demasiado. Por ejemplo, la calistenia demanda principalmente el propio cuerpo, tiempo y espacio mínimo. Ejercicios como sentadillas, planchas, lunges, flexiones modificadas, puentes o burpees pueden adaptarse fácilmente a la superficie disponible y al nivel de cada persona”, mencionó el doctor Dakkak.
Además, a la hora de armar este espacio, tampoco es necesario realizar un gran desembolso de dinero ni dejarse llevar por modas pasajeras. Giancarlo Becerra estimó que, con un presupuesto aproximado de S/.100 es posible reunir implementos básicos para entrenar en casa. Entre las opciones versátiles que recomendó están un mat o colchoneta, bandas elásticas de resistencia y, si el presupuesto lo permite, mancuernas ligeras o una pesa rusa.
Antes de invertir, sin embargo, conviene identificar qué necesita realmente cada persona. Quienes llevan tiempo sin hacer ejercicio o tienen dificultades para realizar determinados movimientos pueden comenzar con variantes sencillas y apoyarse en una silla estable para practicar el gesto de sentarse y levantarse. Esta adaptación permite trabajar la fuerza funcional y observar cómo responde el cuerpo antes de aumentar la exigencia.
De hecho, entrenar sin pesas no significa que el trabajo muscular sea menos válido. De acuerdo con Becerra el peso corporal y las cargas externas son herramientas diferentes para generar resistencia. Las sentadillas y las flexiones, por ejemplo, pueden ser útiles al comenzar, mientras que las bandas elásticas y las mancuernas permiten ampliar las posibilidades de la rutina a medida que se progresa.
El objetivo es aumentar gradualmente la dificultad sin sacrificar la técnica. Si un ejercicio resulta demasiado exigente, lo apropiado es modificarlo en lugar de forzar el movimiento. Y si se necesita orientación, las rutinas disponibles en TikTok, Instagram o YouTube deben elegirse con criterio.

“Para evaluar si una rutina de redes sociales está bien planteada, el primer paso es verificar que la imparta un profesional certificado en ciencias de la actividad física. Además, la rutina debe especificar a qué público y nivel se dirige —ya que las necesidades de un adulto de 40 años difieren de las de un joven de 20—, ofrecer progresiones o adaptaciones, y advertir sobre contraindicaciones. Finalmente, conviene desconfiar de cualquier mensaje sensacionalista con promesas irreales como ‘resultados en 7 días’ o la peligrosa idea de que ‘si no duele, no funciona’”, insistió el especialista en ciencias de la actividad física y deporte.
¿Un entrenador personal o un gimnasio de barrio?
Huir de las multitudes sin sacrificar la constancia exige elegir la alternativa que mejor se adapte a nuestro nivel de autonomía.
Por ejemplo, quienes empiezan desde cero o buscan salir de un largo periodo de sedentarismo, pueden beneficiarse del acompañamiento de un entrenador personal, al menos durante las primeras sesiones. Para Becerra contar con un profesional es “fundamental para obtener una valoración inicial del estado físico, incluyendo capacidad respiratoria, condición muscular, flexibilidad y rango de movimiento”.
Mantener el seguimiento constante —de al menos tres sesiones semanales— no solo garantiza el uso correcto del equipamiento, sino que ayuda a desarrollar la memoria motriz y le enseña al cuerpo a reconocer sus propios límites de fatiga. Una vez que la técnica se consolida con el paso de las semanas, la supervisión puede espaciarse progresivamente hacia controles quincenales o incluso mensuales.
“Al evaluar las modalidades de entrenamiento personalizado, la opción presencial destaca por su precisión, ya que permite al especialista observar directamente, corregir ángulos y perfeccionar cada movimiento. Sin embargo, la asesoría virtual se ha consolidado como una alternativa cómoda y accesible para entrenar desde casa, con una condición clave: debe realizarse mediante videollamada individual y no en formato grupal para garantizar un seguimiento verdaderamente personalizado”, sostuvo el experto de la UPC.
Ahora bien, no todo el mundo necesita contratar a un entrenador ni entrenar en solitario. Cuando las grandes cadenas están saturadas, los gimnasios de barrio y los centros de entrenamiento funcional pueden ofrecer una opción intermedia. Su atractivo está en disponer de equipamiento y espacios para trabajar diferentes capacidades sin depender necesariamente de las máquinas tradicionales de musculación.
Antes de inscribirse, conviene verificar la preparación del personal, conocer las condiciones del servicio y comprobar si el espacio y las actividades disponibles responden a los objetivos personales.
Para quienes ya dominan una rutina, un centro pequeño puede aportar el equipamiento que necesitan, mientras que para quienes buscan aprender, el acompañamiento profesional puede marcar la diferencia.

¿Te animarías a entrenar al aire libre?
Aprovechar los parques y espacios al aire libre es una de las alternativas más liberadoras frente al colapso de los gimnasios tradicionales. Lejos de limitarse a salir a correr, el entorno urbano ofrece un abanico completo de posibilidades para trabajar la resistencia, la fuerza y la movilidad sin gastar un solo centavo.
El médico deportivo Michael Dakkak, resaltó que muchos de estos entrenamientos pueden realizarse con el propio peso corporal. Las sentadillas, las zancadas, las planchas, las flexiones adaptadas y los puentes son algunas de las opciones que pueden incorporarse a una rutina, siempre que se ajusten al nivel de quien las practica.
El entorno también ofrece posibilidades adicionales. Por ejemplo, las bancas son ideales para trabajar cuadríceps (con repeticiones de pararse y sentarse) o ejecutar planchas semiinclinadas, mientras que una simple toalla sobre el césped habilita una zona cómoda para el trabajo de core y abdominales.
Sin embargo, es importante tener cuidado con las barras del parque. De acuerdo con Becerra, intentar realizar dominadas desde el primer día es un error común que debe evitarse. En su lugar, el camino seguro para construir fuerza requiere tomar las barras bajas manteniendo el cuerpo inclinado para realizar remo, o simplemente colgarse de la barra durante unos segundos. Esta práctica progresiva permite fortalecer el agarre y adaptar las articulaciones antes de intentar ejercicios de mayor complejidad.
Otra posibilidad es empezar con ejercicios más sencillos y aumentar poco a poco la dificultad, en lugar de intentar reproducir rutinas avanzadas vistas en redes sociales. Si hay dolor, mareos o una respuesta física inusual, lo indicado es detenerse y evaluar qué está ocurriendo antes de continuar.
En definitiva, superar el obstáculo del gimnasio lleno no consiste en encontrar un ejercicio milagroso o la máquina de última generación, sino en elegir una forma de entrenar que se pueda mantener en el tiempo.
Para encarar este verano con éxito, la clave está en diseñar un plan realista que se adapte a tu estilo de vida y cuente con la valoración previa de un profesional si es posible. Pero, sobre todo, el gran enemigo a vencer es la impaciencia. Es crucial entender que en las primeras semanas la hinchazón muscular responde a la retención de sangre y a pequeños microtraumatismos del esfuerzo; el desarrollo muscular verdadero y los cambios duraderos requieren meses de trabajo constante.
Por eso, para asegurar que cada paso cuente y no perder el progreso alcanzado, no dejes pasar más de dos días sin estimular un grupo muscular ya trabajado. Olvídate de las excusas y de las aglomeraciones: la disciplina y el espacio que elijas —sea tu sala, un parque o un gimnasio local— son las verdaderas herramientas para estar en forma esta temporada.
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