Por Diana Gonzales Obando

La idea es encontrar un espacio de relajación y tranquilidad. Que ir a la casa de playa no implique un desgaste mental, sino que se convierta en ese refugio de paz cercano al mar necesario para quienes se sienten agotados de la ciudad y busquen renovar el espíritu, al menos durante los meses de la temporada veraniega.