Por Melvyn Arce Ruiz

Hacer deporte es, casi, una forma de resistencia. En ciudades como Lima, cada vez más apretadas, donde el cemento gana terreno y los parques se reducen a islas, moverse al aire libre es un privilegio. Desde pequeños, nos dicen que el deporte le hace bien al cuerpo y a la mente, pero en el Perú practicarlo no siempre es sencillo. Los espacios públicos son escasos y, cuando existen, no siempre están abiertos a nuevas disciplinas. Menos aún si se trata de una que todavía suena extraña: disc golf.

Conforme a los criterios de

Trust Project
Tipo de trabajo: