Por Alejandra Garboza

Una pequeña barra con apenas unas mesas se ha convertido en el lugar favorito de los amantes del ramen en Lima. Su nombre es Sumo Ramen, y detrás de este joven proyecto está Felipe Tam, un abogado que cambió los códigos legales por los caldos humeantes. “Quería ofrecer un ramen de verdad, hecho con paciencia y respeto por la receta. Nuestros caldos se cocinan por más de doce horas hasta alcanzar la textura y el sabor que buscamos”, cuenta.

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