El desayuno rompe el ayuno de 10 a 12 horas durante la noche y aporta la primera energía del día, cubriendo entre el 20% y el 25% de las necesidades energéticas diarias.
El desayuno rompe el ayuno de 10 a 12 horas durante la noche y aporta la primera energía del día, cubriendo entre el 20% y el 25% de las necesidades energéticas diarias.
Por Milenka Duarte

Al despertarnos cada mañana, tras el sonido insistente de nuestra alarma, comenzamos una frenética carrera contra el tiempo. Entre prepararnos para el trabajo o simplemente intentar cumplir con los innumerables pendientes del día, nuestra rutina matutina se convierte en una auténtica maratón. En medio de esta agitación, hay algo que con demasiada frecuencia sacrificamos: el desayuno. Esa primera comida del día, que debería ser nuestro punto de partida para afrontar la jornada, queda relegada al olvido o, en el mejor de los casos, se reduce a un sorbo de café o un vaso de jugo.