Si una meta es muy fantasiosa, puede quedarse como un simple sueño.
Si una meta es muy fantasiosa, puede quedarse como un simple sueño.
/ Seva Levytskyi
Por Isabella Jugo Escate

Al iniciar el año, es normal plantearnos promesas que nos ayuden a crecer a nivel personal, emocional y laboral. Luego, al llegar el fin del año solemos hacer una autoevaluación sobre los planes o las metas cumplidas y las que quedaron pendientes. Estas últimas son las que generan gran frustración y muchas veces se repiten año tras año.