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Resumen

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(Ilustración generada con inteligencia artificial: Gemini)
(Ilustración generada con inteligencia artificial: Gemini)
Por Enrique Planas

Cuando se oye hablar de la existencia de libros empastados con piel humana, la mayoría pensamos que se trata de un cuento macabro, de una invención novelesca para producir asombro. Sin embargo, los hay, e investigadores cuentan un centenar de ejemplos. Sin embargo, quizás caso más perturbador lo protagonizó la condesa de Saint-Ange, quien a mediados del siglo XIX legó su propia piel al astrónomo Camille Flammarion para que empastara con ella uno de sus libros. La noticia la publicó El Comercio el 28 de noviembre de 1925, meses después de la muerte del científico francés, el 3 de junio, a los 83 años.

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