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La presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, anunció este viernes que los colegios, institutos y universidades de Lima y Callao dictarán clases de manera remota durante una semana, como parte de las medidas adoptadas por el Gobierno frente a la escasez de Gas Natural Vehicular (GNV).
La presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, anunció este viernes que los colegios, institutos y universidades de Lima y Callao dictarán clases de manera remota durante una semana, como parte de las medidas adoptadas por el Gobierno frente a la escasez de Gas Natural Vehicular (GNV).
La disposición regirá desde el lunes 9 de marzo y estará dirigida principalmente a instituciones educativas privadas, que son las que actualmente se encuentran en periodo regular de clases.
El Ministerio de Educación del Perú (Minedu) comentó a El Comercio que esta medida se aplicará en Lima Metropolitana y el Callao. Además, solo deberá ser acatada por los colegios, institutos y universidades de carácter privado, ya que el sector público aún no ha iniciado clases. “Ahora bien, es cierto que en el sector público hay algunos estudiantes que, por diversos motivos, están terminando procesos de nivelación. Sin embargo, se trata de un grupo muy reducido y para ellos también se considerará la modalidad remota”, agregó la entidad.

Esta medida ha traído consigo diversas reacciones. Por un lado, la Alianza de Escuelas Privadas del Perú emitió un comunicado en el que lamenta la decisión de pasar a la virtualidad en colegios, universidades e institutos, tras “haber visto ya las consecuencias que generan los cierres prolongados”. En el documento señalan que “la respuesta a la crisis no puede ser esta, ya que el país debería apostar por la continuidad del aprendizaje; en todo caso, se debería permitir que las instituciones privadas tomen sus propias decisiones y apoyarlas en caso de que puedan seguir funcionando”.

Del mismo modo, la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (ComexPerú) también se pronunció al respecto. “Expresamos nuestra profunda preocupación e indignación frente a las medidas anunciadas por el Gobierno para enfrentar la crisis energética derivada del desabastecimiento de gas natural, entre las que se incluyen las clases remotas (...). Si bien comprendemos la necesidad de adoptar acciones inmediatas ante una emergencia, resulta absolutamente inaceptable que la respuesta del Estado sea, en la práctica, detener el normal funcionamiento del país”, dijo.
“El Perú no puede darse el lujo de paralizar su actividad educativa cada vez que se presenta una contingencia de esta naturaleza. Trasladar la solución hacia la educación remota no resuelve el problema de fondo y, por el contrario, evidencia una preocupante falta de previsión frente a problemáticas que debieron ser anticipadas y gestionadas con planificación. Estas decisiones solo trasladan los costos de las malas políticas públicas a estudiantes, familias, empresas y trabajadores”, se lee en su pronunciamiento.

Incluso, el colectivo Volvamos a Clases Perú convocó a un plantón frente al Ministerio de Educación en protesta por el cierre de nidos y escuelas. “Ni un día más de clases virtuales. La educación es un servicio público esencial”, se lee en su comunicado.

Ante este escenario, El Comercio conversó con especialistas en educación y energía para analizar cómo afrontar esta situación y reducir su impacto en estudiantes y familias.
Recomendaciones a nivel educativo
Respecto al impacto que esta situación puede tener en los estudiantes, la directora de Enseña Perú, Ángela Bravo, señaló a El Comercio que, aunque el cambio de último momento pudo haber reducido la expectativa de docentes y alumnos por el regreso a clases, es necesario entenderlo en el contexto actual. “Entendemos que es una situación que se escapa de nuestras manos. Este año escolar es más corto que los anteriores en términos de semanas lectivas, pero no hay que verlo como una pérdida, sino como una oportunidad para innovar en el aprendizaje”, señaló.
“Es importante adaptar las sumillas a espacios remotos y asegurarse de que los padres cuenten con un equipo adecuado para que los niños puedan conectarse desde casa. También hay que considerar los distintos contextos para evitar que se interrumpa el derecho a la educación”, agregó.
Bravo consideró que uno de los principales retos para implementar clases virtuales de forma rápida será lograr una adecuada conexión entre docentes, estudiantes y familias. “Se deben generar canales de comunicación virtual para brindar información y estrategias que faciliten la adaptación a la enseñanza remota. Por la coyuntura, ese proceso tendrá que acelerarse”, indicó.
“No se trata de suspender actividades, sino de adaptarlas. Incluso se podría aprovechar esta semana para realizar una evaluación diagnóstica que permita conocer cómo llegan los estudiantes al año escolar y acompañarlos mejor en su desarrollo. Será un reto, pero es posible evitar un inicio accidentado si la plana docente se organiza y planifica con anticipación, considerando además la pausa que se aproxima por Semana Santa”, añadió.

En relación con los institutos y universidades, Bravo señaló que su experiencia con modelos híbridos desde la pandemia los coloca en una mejor posición para enfrentar este tipo de cambios. “Muchas de estas instituciones ya se adaptaron durante la pandemia y desarrollaron sistemas de evaluación a través de plataformas virtuales e intranet”, explicó.
“Además, hay que tener en cuenta que varias universidades e institutos aún no han iniciado clases, por lo que serían pocas las instituciones afectadas en este momento. De todas formas, es importante asegurar que esta semana de virtualidad sea bien aprovechada. Por ejemplo, se pueden priorizar clases teóricas o de diálogo y dejar las actividades prácticas para cuando se retome la presencialidad”, propuso.
Por su parte, la exdirectora de Educación Especial del Ministerio de Educación del Perú, Marcia Rivas, señaló a este Diario que durante este periodo los docentes deben priorizar la organización de sus clases. “Esperemos que la medida sea temporal, pero mientras tanto hay que trabajar de la mejor manera posible. No se trata de replicar lo que se hace en la presencialidad, sino de adaptar la enseñanza a las herramientas tecnológicas, utilizando videos, libros digitales y otros recursos”, indicó.
“De esta manera evitamos que se amplíen las brechas. Además, como no todos los estudiantes cuentan con buena conexión a internet, se pueden plantear actividades asincrónicas; el docente brinda algunas indicaciones y luego deja una tarea para que el alumno la desarrolle de forma autónoma y la envíe posteriormente. Es importante ser flexibles”, agregó.

Rivas también señaló que la coyuntura puede aprovecharse como una oportunidad pedagógica. “Se puede incentivar a los estudiantes a revisar las noticias y desarrollar trabajos vinculados al tema del gas o la energía. Así se abordan contenidos relevantes conectados con la situación que estamos viviendo”, concluyó.
Recomendaciones a nivel energético
En relación con el impacto energético de este panorama, Fernando Neyra, docente de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), comentó a El Comercio que la medida no elimina el consumo de energía, sino que lo redistribuye. Es decir, en lugar de concentrarse en la infraestructura educativa, el gasto se traslada a los hogares, especialmente por el uso de routers de internet y equipos electrónicos.
“Es posible que aumente el consumo de electricidad y gas en las casas. Este incremento no suele ser crítico, salvo en hogares donde hay varios estudiantes o donde existen sistemas eléctricos poco eficientes. Por ello, recomiendo organizar horarios para el uso de equipos, evitar tener varios dispositivos encendidos innecesariamente, priorizar laptops sobre computadoras de escritorio —porque consumen menos energía— y aprovechar la luz natural como fuente de iluminación”, señaló.
El especialista también precisó que es importante evitar un gasto excesivo de luz o agua mientras los estudiantes llevan clases desde casa. “Hay que evitar duchas excesivamente largas y planificar las comidas para reducir el número de veces que se enciende la cocina”, concluyó.

Antecedentes
La escasez de GNV se originó tras una fuga de hidrocarburo registrada en el distrito de Megantoni, lo que ha afectado el suministro del recurso que llega a Lima y otras ciudades del país.
Según explicó la jefa del Gabinete, la decisión busca mitigar los problemas de movilidad que se han presentado en los últimos días, debido a que una parte importante del transporte público y privado funciona con este combustible.
La medida forma parte de un paquete de acciones adoptadas por el Ejecutivo tras una deflagración ocurrida el domingo 1 de marzo, provocada por la rotura de un canal transportador de gas natural operado por la empresa Transportadora de Gas del Perú (TGP).
Además de las clases virtuales, el Gobierno dispuso la implementación del teletrabajo en diversas entidades públicas y recomendó a las empresas privadas adoptar modalidades laborales remotas cuando sea posible.

Las autoridades indicaron que estas acciones se mantendrán mientras se restablece el flujo normal de gas natural hacia la capital. De normalizarse el suministro en los próximos días, las actividades educativas y laborales podrían retomar su modalidad presencial.
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NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.

