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“A veces nos quejamos de lo lejos que queda, del polvo o del camino. Pero cuando estás allí, cuando el sol empieza a caer y pinta de dorado las paredes antiguas, entiendes que esa distancia también ayuda a proteger lo auténtico”.
“A veces nos quejamos de lo lejos que queda, del polvo o del camino. Pero cuando estás allí, cuando el sol empieza a caer y pinta de dorado las paredes antiguas, entiendes que esa distancia también ayuda a proteger lo auténtico”.
Estas no son las palabras de un autor de carrera, sino de un niño que encontró en la biblioteca un refugio para leer y escribir. Una biblioteca comunal, además y todavía. En San Pedro de Carabayllo, la zona más antigua del distrito más antigüo de Lima. No son palabras aleatorias, sino que están recopiladas en un texto de autoría colectiva por un total de 23 menores de edad.
Con edición de María Cristina Acosta y la asesoría del escritor Enmanuel Grau [ambos son pareja], el libro “Érase una vez en Carabayllo: la ciudad narrada por sus niños” presenta el punto de vista de los vecinos más pequeños, quienes, tan libres de prejuicios como lo pueden estar a su edad, narran lo que conocen como les gusta: realismo, ciencia ficción, fantasía, cuento de hadas.
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“Había personas que no querían recibir el proyecto, no querían acogerlo, pero aquí en el centro poblado San Pedro, la comunidad, la dirigencia comunal tuvo a bien abrir totalmente las puertas y brindarnos un local comunal con un espacio bastante limitado en lo que se habla físicamente, pero con mucha esperanza, con mucha ilusión de que sea un refugio para todos los niños de la comunidad”, cuenta Acosta sobre la fundación de la biblioteca.
“Nos hemos instalado aquí con nuestras hijas, que forman parte de todo lo que es la comunidad de Caraballo, de la parroquia, que es el eje de la zona. A partir de allí nos dieron la oportunidad de tener este espacio que estaba por implementar. Conseguimos libros, donaciones de estantes, llevamos nuestros propios libros, mis hijas también llevaron sus propios libritos de cuentos y así empezamos”, dice Grau, quien destaca el apoyo de Juan Yangali, jefe institucional de la Biblioteca Nacional del Perú.
Ya con la biblioteca, al tener niños leyendo cuentos, novelas, cómics; tocaba contarles que ellos también podían contar sus historias.
“Editar a un niño ha sido un proceso maravilloso, acompañarlo en este proceso de descubrir su voz y afianzarla. Ellos empiezan sin ningún tipo de ego, sin ningún tipo de aspiración de ser un gran escritor”, resalta Acosta. “Acompañarlos en este proceso ha sido poder hacerle sentir que sus voces son importantes”.

“Yo que he acompañado el taller de escritura con ellos, y he estado darles a conocer cosas como el tipo del narrador, el manejo del tiempo, lenguaje literario; todo eso queda de lado cuando se trabaja con niños”, dice por su parte Grau. “Ellos tienen una mirada diferente; la mirada del autor es la que construye el texto, y el estilo que ellos tienen es muy fresco, viene desde la magia, desde los sueños, desde la ilusión de querer contar una historia en el sentido más genuino de la palabra”.
Golpe de realidad
No todo es flores, colores y sonrisas en este libro. Dice un cuento: “En el colegio, algunas compañeras dejaron de hablarle sin que ella entendiera la razón. A veces la ignoraban, no la invitaban a participar en algunas actividades y ciertos comentarios le hacían sentir que no pertenecía a ese lugar. Durante el recreo, comía su lonchera sentada, mientras observaba cómo los demás jugaban a su alrededor”.
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¿Qué hace un tallerista al leer algo así? “Al principio todavía [la autora] estaba bastante retraída y en el camino se fue descubriendo que ella estaba sufriendo ese tema de acoso escolar. Los libros le han ayudado a saber que su voz es importante”, sostiene Acosta. “Fue fuerte en un primer momento [leer este texto]; hay otros relatos que son más juguetones, más lúdicos, pero que también tienen ahí algunas dinámicas sociales que evidencian el entorno y que nos desafían a mejorar”.
Por último, este es un libro donde los niños pueden reconocerse a sí mismos en las ilustraciones, hechas con IA, pero que muestran a personajes claramente peruanos. En un país donde la discriminación se vive todos los días y en todos los entornos, esta decisión es una declaracion de intenciones. Aquí, los niños del Perú han sentado posición. Ahora le toca a los adultos.

Presentación en la Feria Internacional del Libro de Lima 2026: “Érase una vez en Carabayllo, la ciudad narrada por sus niños”.
Fecha: 4 de agosto a las 3:00 p.m. Auditorio Martín Adán de la FIL.
Entradas a la venta el Teleticket. 20% de descuento para suscriptores de El Comercio.
Khalessi Thaisa Solano Tarazona / Nataniel Alexa Araujo Carhuamaca / Alanys Condori Medina / Ivanela Retis Simeon / Maria Victoria Bermudez Acosta / Lucero Quinto Muñoz / Alejandra Gracia Bermudez Acosta / Angielina Lizeth Retuerto Sánchez / Mía Valeska Quispitongo Hernandez / Kaory Infante Guinea / Miranda Elizabeth Bermudez Acosta / Samy Zoe Laureano Silvera / Adriana Illary Navarro Huayta / Davide Adriano Chiroque Sheputt / Alexandro Quinto Muñoz / Lorenzo Sánchez Acosta / Khalessi Vásquez Saco / Melody Noelia Figueroa Suárez/ David Araujo Salcedo/ Paolo Araujo Salcedo/ Danaluz Shantal Eusebio Pomallanque / Alondra Ruth Marcañaupa Barboza / Shania Valentina Figueroa Cencara
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