Las protestas en Portland, Oregon, no han cesado pese al transcurrir de las semanas. La gente se enfrenta cada día a la represión de los agentes federales desplegados por orden de Donald Trump. (Reuters)
Las protestas en Portland, Oregon, no han cesado pese al transcurrir de las semanas. La gente se enfrenta cada día a la represión de los agentes federales desplegados por orden de Donald Trump. (Reuters)
Redacción EC

Tras la muerte de a fines de mayo, decenas de ciudades en se movilizaron para protestar contra el racismo y la brutalidad policial. Una de ellas, más de 50 días después, continúa alzando la voz. Se trata de Portland, la cuidad más poblada de Oregon, un estado al norte de California.

Desde la quincena de julio, decidió desplegar a agentes federales del Departamento de Seguridad Nacional, vestidos en uniforme militar y sin identificar, argumentando que entre los manifestantes hay radicales de izquierda y antifascistas, los llamados ‘antifa’.

Sin embargo, las autoridades de Oregon, en su mayoría demócratas, afirman que las protestas han sido pacíficas y que ha habido actos violentos esporádicos perpetrados por “grupos de alboratadores e infiltrados”.

La controversia se sitúa ahora en estos agentes del orden que no cesan de detener a manifestantes y llevarlos a vehículos, también sin identificación, provocando la ira de los movimientos civiles que se han unido a las protestas.

Trump argumenta que el envío de estos uniformados es para “proteger los edificios federales”, y para restablecer “la ley y el orden”. Sin embargo, videos que se han hecho virales en redes sociales muestran a estos agentes lanzando bombas lacrimógenas y disparando bombas lacrimógenas contra la multitud.

El miércoles en la noche, el alcalde de la ciudad, el demócrata Ted Wheeler, incluso fue gaseado por las fuerzas de seguridad. Pero momentos antes, el propio burgomaestre había sido abucheado por los manifestantes que le reclamaban que aparecía justo cuando había cámaras de televisión.

El alcalde de Portland, Ted Wheeler, también recibió las bombas lacrimógenas lanzadas por las fuerzas de seguridad desplegadas en la ciudad. (AFP)
El alcalde de Portland, Ted Wheeler, también recibió las bombas lacrimógenas lanzadas por las fuerzas de seguridad desplegadas en la ciudad. (AFP)

“Estamos tratando de ayudar a Portland, no de hacerle daño. Sus líderes, durante meses, han perdido el control de los anarquistas y agitadores. No toman acciones. Debemos proteger la propiedad federal Y A NUESTRA GENTE. ¡Estos no fueron simplemente manifestantes, son el verdadero problema!”, escribió Trump en Twitter el pasado domingo.

El comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, Mark Morgan, aseguró que los agentes seguirán sin identificarse para protegerlos a ellos y sus familias. “No verán nombres en sus uniformes porque estos mismos delincuentes violentos usan esta información para atacarlos a ellos y a sus familias, poniendo a ambos en riesgo”, señaló.

El estado de Oregon ya presentó una demanda contra las agencias federales involucradas en los arrestos de la semana pasada, acusándolas de detener ilegalmente a manifestantes.

Agentes del orden fuertemente armados y sin identificar salen todas las noches a contener a los manifestantes en Portland. (Reuters)
Agentes del orden fuertemente armados y sin identificar salen todas las noches a contener a los manifestantes en Portland. (Reuters)

Intención política

Algunos medios en Oregon ya señalaban que la represión de las manifestaciones en Portland era una especie de ensayo sobre la verdadera intención de la administración Trump.

Así también lo explicó el profesor Tom Hastings, que codirige el programa de Resolución de Conflictos en la Universidad Estatal de Portland a la revista española “La Marea”: “No me cabe duda alguna que los estrategas de Trump aquí han visto una gran oportunidad de cara a las elecciones presidenciales de noviembre. Es obvio que Oregón como tal no les importa. Aquí la victoria del candidato demócrata está asegurada, Trump no tiene forma de ganar. No somos relevantes, nos pueden hacer daño impunemente. Somos un daño colateral. Lo que buscan es otra cosa: generar una imagen que puedan vender a sus bases en los ‘battleground states’, como Ohio, Michigan o incluso Texas. Y me temo que esta estrategia les pueda rendir”.

Hastings no dejó de tener razón. La Casa Blanca ya anunció que también se desplegarán agentes federales en Chicago y Alburquerque (Nuevo México), y quizá a Detroit y Cleveland, con el fin de “combatir la delincuencia”.

La agencia AP explica que con esta decisión Trump intenta ansiosamente desarrollar una nueva estrategia para ser reelegido ahora que la pandemia del coronavirus ha trastocado la economía.


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