Local USPuede que no exista un solo visitante que llegue al corazón del Parque Nacional Huascarán y no se detenga, aunque sea por un momento, a contemplar su grandeza. Pero esa grandeza (que late en cada cumbre, glaciar y laguna) también ha sido la razón de tensiones profundas entre conservación, uso humano y un clima que cambia más rápido de lo que muchos imaginaron.
Puede que no exista un solo visitante que llegue al corazón del Parque Nacional Huascarán y no se detenga, aunque sea por un momento, a contemplar su grandeza. Pero esa grandeza (que late en cada cumbre, glaciar y laguna) también ha sido la razón de tensiones profundas entre conservación, uso humano y un clima que cambia más rápido de lo que muchos imaginaron.
Este año, el Parque Nacional Huascarán, creado en 1975 y reconocido como Patrimonio Natural de la Humanidad y Reserva de Biósfera, celebra 50 años de protección oficial, un aniversario que se materializa en el libro “Parque Nacional Huascarán: 50 años de conservación y desarrollo”, cocreado por Sernanp, Unesco y Antamina para narrar sus hitos ecológicos, sociales y culturales.
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“El Parque Nacional Huascarán es un testimonio vivo de la memoria de los Andes”, dice el director del parque, Abdias Villoslada, al referirse a un territorio donde la relación entre las comunidades y la naturaleza ha sido histórica y profunda. Para muchos, este libro es más que una compilación de hechos: es el reflejo de la evolución de un modelo de conservación que ha tenido que adaptarse a los tiempos, cada vez más urgentes en asuntos climáticos y ambientales.
Tesoro a proteger
Los Andes, y especialmente la Cordillera Blanca, nunca han sido un espacio estático. Sus glaciares alimentan ríos, bosques y lagunas, sostienen modos de vida tradicionales y dan agua a miles de personas más allá de sus laderas. En ese escenario, el parque ha apostado por integrar la conservación con la participación local y, sobre todo, con un turismo que beneficie a las economías regionales sin sacrificar la preservación del entorno.
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Eso se expresa también en los recientes avances en formalización del turismo de naturaleza. Según Villoslada, en los últimos meses se han firmado decenas de contratos de servicios turísticos con operadores formales de Áncash, para promover experiencias seguras, sostenibles y con distribución justa de beneficios, una apuesta por consolidar al Huascarán como destino de montaña competitivo y respetuoso.

Sin embargo, en medio de la alegría por el aniversario y los logros de gestión, el parque enfrenta un recordatorio palpable de la fragilidad de su ecosistema: las actividades de montaña en todos los nevados de la Cordillera Blanca han sido prohibidas temporalmente hasta el 31 de marzo de 2026. La medida, responde al acelerado retroceso glaciar, la aparición de grietas y cavernas de hielo, así como a condiciones climáticas cada vez más impredecibles, según informes técnicos del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña (Inaigem).

Para Villoslada, esta pausa no es una limitación. A propósito del lanzamiento del libro, apunta a una oportunidad para recalibrar una práctica turística que, por años, ha caminado al filo de los riesgos naturales. “Hoy el parque juega un papel esencial no solo para Áncash, sino para la conservación de la biodiversidad global”, afirma, recordando que su protección beneficia tanto a las comunidades locales como al planeta. Nadie está ajeno a ello.
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El libro “Parque Nacional Huascarán: 50 años de conservación y desarrollo”, reúne la historia, biodiversidad y grandeza del Huascarán, la cordillera tropical más extensa del mundo, su riqueza cultural y el modelo de gestión participativa que integra comunidades, aliados y guardianes del patrimonio natural. Ya puedes descargarlo en formato digital en sis.sernanp.gob.pe/biblioteca/?publicacion=2875.

PUERTA AL FUTURO
La mirada hacia adelante se potencia también con el Plan Maestro 2025-2030, un instrumento de gestión elaborado con más de 400 actores locales y que ahora busca consolidar estrategias que integren conservación, turismo y desarrollo sostenible en Áncash. “Este trabajo conjunto demuestra que es posible aprovechar los recursos de manera sostenible”, señala Fabiola Sifuentes, vicepresidenta de Planificación y Estrategia Ambiental de Antamina, reafirmando el compromiso de la empresa con la implementación del plan en la región.
El libro que celebra las cinco décadas del Huascarán no esquiva la complejidad. Incluye relatos sobre prácticas de manejo comunitario, hitos de investigación científica y casos de turismo responsable, pero también documenta cómo fenómenos como el deshielo obligan a repensar modelos y rutas.

Quizá, ahí radique la mayor lección de este medio siglo cautivados por las faldas blancas y cumbres del Huascarán: la conservación ambiental no se detiene solo en proteger, sino la práctica activa de gestionar en medio de un clima cambiante. //
NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.











